BRASILIA, 30 abr (Xinhua) -- Aunque el impacto de la enfermedad del nuevo coronavirus (COVID-19) sobre la economía brasileña es aún difícil de ser estimado, el gobierno del presidente Jair Bolsonaro discute cuál sería la estrategia más adecuada para contener la retracción y preparar las condiciones para una recuperación rápida luego del fin de la pandemia.
Si bien el gobierno federal no decretó ninguna restricción obligatoria, la mayoría de los estados brasileños promovió medidas de distanciamiento social que redujeron la actividad económica, con efectos sobre la facturación de las empresas, el empleo, la industria y el comercio.
Los especialistas están revisando sus proyecciones para la caída del Producto Interno Bruto (PIB) este año, que llegaría a un 5 por ciento.
Para Brasil, esta retracción representa un duro golpe a los esfuerzos para que la economía gane dinamismo tras un largo período recesivo, que llevó a muchos analistas a hablar de una "década perdida".
Según Fernando Aquino, del Consejo Federal de Economía (Cofecon), profesor de la Universidad Federal de Pernambuco, las proyecciones para el impacto de la pandemia sobre el PIB están siendo revisadas a cada semana.
"Veníamos con un nivel de actividad débil antes de la pandemia, las proyecciones eran de un crecimiento menor a 1 por ciento para la economía brasileña en 2020", recordó.
La última estimación de la encuesta Focus que el Banco Central realiza entre las instituciones financieras es de una caída de 3,34 por ciento del PIB, pero para el profesor Aquino la retracción está subestimada.
"Son muchas consultorías, muchos departamentos económicos de bancos (que participan de la encuesta), muchos no revisaron aún la proyección. Otros, como el Citibank, están previendo 4,5 por ciento, la agencia Moodys una caída de 5,2, el Banco Mundial 5 por ciento, el FMI 5,3 por ciento", puntualizó.
"Creo que las previsiones más actualizadas estarían en ese franja, en torno a 5 por ciento, aunque eso sea muy incierto aún", dijo Aquino, quien actúa además como analista del Banco Central en la ciudad de Recife.
La caída del producto, por otra parte, deberá afectar la situación fiscal y elevar la deuda pública. El Tesoro Nacional estima un déficit fiscal primario en 2020 de 600.000 millones de reales (unos 110.000 millones de dólares), equivalentes a un 8 por ciento del PIB.
Los desafíos para reducir los impactos de la pandemia sobre la economía abrieron un debate en el seno del gobierno, en la prensa y los medios académicos.
El ministro jefe de gabinete, general Walter Souza Braga Netto, secundado por los ministros de Infraestructura, Tarcisio Gomes de Freitas, y de Desarrollo Regional, Rogerio Marinho, presentó dos semanas atrás el plan Pro Brasil, un conjunto de acciones estratégicas para la retomada del crecimiento socioeconómico.
El programa contemplaría 30.000 millones de reales (5.500 millones de dólares) en inversiones públicas y otros 250.000 millones de reales (46.000 millones de dólares) en concesiones a la iniciativa privada, con el objetivo de crear un millón de empleos y sentar las bases para la recuperación pospandemia.
El ministro de Economía, Paulo Guedes, un liberal ortodoxo de la Escuela de Chicago, cuestionó la propuesta de elevar el gasto público, y llamó la atención sobre los impactos fiscales del programa.
Con el debate instalado en el gabinete surgieron especulaciones sobre una posible dimisión del ministro, lo que llevó al presidente Bolsonaro a ratificar esta semana que Guedes "es el único que manda" en la economía.
La opción de Guedes sería un amplio programa de privatizaciones, presentado por el secretario de Destatización, Salim Mattar, como la única forma de salir de la crisis económica sin aumentos de impuestos.
Para el profesor Aquino, existe la posibilidad de que el plan de inversiones en infraestructura y las ideas del ministerio de Economía puedan ser compatibilizadas.
"Creo que hay espacio para el plan Pro Brasil, y que puede ser compatible con las ideas de Guedes. Creo que si el gasto del Pro Brasil es de 30.000 millones, él lo aceptaría. Pero tal vez sean necesarios más fondos públicos para la reactivación", consideró.
"Pero la incerteza es grande, no sabemos qué va a ocurrir, inclusive si la economía va a mejorar rápidamente o si quedará patinando por mucho tiempo. Hasta qué punto va a haber ese 'lockdown', si se va a recuperar enseguida o si va a demorar. Es la gran duda de todo el mundo", apuntó Aquino.
(Web editor: 吴思萱, Rosa Liu)
Las banderas ondean en la Plaza de Tian'anmen y en el techo del Gran Palacio del Pueblo durante la reunión de apertura de la segunda sesión anual de la Asamblea Popular Nacional (APN), en Beijing, capital de China, el 5 de marzo de 2019. (Xinhua/Yang Zongyou)
(Foto por Li Tie/Xinhua)
(Xinhua/Peng Ziyang)
Foto: La Garganta de Longqing.
La imagen tomada el 2 de abril de 2020 muestra materiales protectores, medicinas y un manual de prevención epidémica de un paquete en la embajada china en París, Francia. (Xinhua/Tang Ji)
El panda bebé con su madre Jia Jia. [Foto proporcionada a China Daily]
Captura de pantalla de la videoconferencia celebrada conjuntamente por la Universidad Tsinghua y la Pontificia Universidad Católica de Chile, el 23 de abril de 2020. (Cortesía)
Vista aérea del 26 de abril de 2020 del buque HMM Algeciras, atracado en el puerto de Qingdao, en Qingdao, provincia de Shandong, en el este de China. El HMM Algeciras, el buque portacontenedores más grande del mundo con una capacidad de 24.000 TEU (unidad equivalente a 20 pies), comenzó el domingo su primer viaje desde el puerto de Qingdao. (Xinhua/Li Ziheng)