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La sonda espacial Phoenix Mars de la NASA ha cesado sus comunicaciones después de estar operando durante más de cinco meses, según informó el lunes la agencia espacial norteamericana.
Tal y como estaba previsto, el declive estacional de la radiación solar en el lugar de aterrizaje ártico del robot no ofrece suficiente luz para que los módulos solares puedan recoger la energía necesaria para recargar las baterías que activan los instrumentos de la sonda, anunció la NASA en un comunicado.
Los ingenieros de la misión recibieron señales de la sonda por última vez el pasado 2 de noviembre. Phoenix, además de un día más corto, se ha encontrado con un cielo más polvoriento, más nubes y temperaturas más bajas a medida que el verano del norte de Marte se acerca a su fin.
La misión ha excedido su vida operativa planeada de tres meses para recoger y emitir datos científicos. El equipo del proyecto estará atento durante las próximas semanas por si Phoenix se recupera y da señales de vida. Sin embargo, los ingenieros lo creen ya poco probable, por el empeoramiento de las condiciones atmosféricas en Marte.
Mientras que el trabajo de la nave espacial ya ha finalizado, el análisis de datos de los instrumentos se encuentra todavía en sus primeras fases. “Phoenix nos ha dado algunas sorpresas, y confío en que sacaremos más gemas de este tesoro de datos en los próximos años”, afirmó el principal investigador del proyecto Peter Smith, de la Universidad de Arizona.
Lanzada el 4 de agosto de 2007, Phoenix tomó tierra el 25 de mayo de 2008, más al norte que cualquier otra nave espacial previamente aterrizada en la superficie de Marte.
La sonda excavó, recogió, calentó, inhaló y probó el suelo del planeta rojo. Entre los primeros resultados, verificó la presencia de hielo bajo la superficie de Marte, algo que había detectado por primera vez desde su órbita el Mars Odyssey de la NASA en 2002.
Las cámaras de Phoenix también emitieron más de 25.000 fotografías, desde amplias vistas hasta imágenes casi en escala atómica, empleando el primer microscopio de fuerza atómica jamás usado fuera de la Tierra.
“Phoenix no sólo se enfrentó al tremendo reto de aterrizar a salvo, sino que llevó a cabo investigaciones en 149 de sus 152 días marcianos, como resultado del entregado trabajo de un equipo de talento”, dijo Barry Goldstein, el director del Proyecto Phoenix en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA.
Los logros científicos preliminares de Phoenix tenían como fin averiguar si el entorno ártico de Marte ha sido alguna vez propicio a los microbios. Hallazgos adicionales incluyen la documentación de un suelo ligeramente alcalino diferente a cualquier otro encontrado por anteriores misiones a Marte; el hallazgo de pequeñas concentraciones de sales que podrían constituir nutrientes para la vida; el descubrimiento de percloratos, con implicaciones para las propiedades del hielo y el suelo; y el hallazgo de carbonato de calcio, un indicador de los efectos del agua líquida.
Los hallazgos de Phoenix también sirven para aprender la historia del agua en Marte. Tales hallazgos incluyen la excavación del terreno por debajo de la capa de hielo, que reveló al menos dos tipos distintos de depósitos de hielo; la observación de la nieve descendiendo de las nubes; la obtención de un registro atmosférico durante toda la duración de la misión, con datos de temperatura, presión, humedad y viento; la observación de la neblina, las nubes, la escarcha y los remolinos; y la coordinación con el Mars Reconnaissance Orbiter de la NASA con el fin de realizar observaciones terrestres y orbitales simultáneas del clima de Marte.
“Phoenix ha contribuido a alimentar la esperanza de que podamos demostrar que Marte fue habitable y que posiblemente albergó vida”, afirmó Doug McCuistion, director del Programa de Exploración de Marte en la sede central de la NASA en Washington. “Con el próximo lanzamiento del Laboratorio Científico de Marte, el Programa Marte no dormirá nunca”. (Pueblo en Línea)
12/11/2008
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