Días antes de que el primer ministro Shinzo Abe inicie el miércoles su primer viaje al extranjero, el recién elegido líder japonés intensificó su retórica hacia China, lo cual daña seriamente la confianza mutua ente los dos vecinos.
Antes de asumir su cargo, Abe dijo que Japón considera a China como una de sus relaciones diplomáticas más importantes y prometió regresar a la vía correcta las afectadas relaciones bilaterales.
Sin embargo, acciones recientes de parte del gobierno de Abe no sólo faltaron con rapidez a la palabra del primer ministro, sino que intensificaron las tensiones con China por las Islas Diaoyu.
Abe afirmó públicamente el viernes la soberanía de Japón sobre las Islas Diaoyu y dijo que el tema "no es negociable". Tan sólo días antes, se informó que Japón planeaba realizar "disparos de advertencia" cuando aviones chinos entraran a espacio aéreo reclamado por Japón.
Además, el gabinete de Japón aprobó un plan presupuestario adicional de 147.000 millones de dólares que incluye gastos militares para la defensa fronteriza.
Las irracionales provocaciones de Tokio sin duda generarán una fuerte respuesta de Beijing y dañarán aún más el ambiente de cooperación económica, al igual que la estabilidad regional.
Desde que la farsa de la compra de las islas afectó las relaciones bilaterales el año pasado, Beijing ha estado intentando reducir la tensión y da la bienvenida a todo esfuerzo para mejorar las tensas relaciones. Esto se debe a que la hostilidad y la desconfiaza obstaculizarán los esfuerzos de China a favor de un ascenso pacífico.
En tanto, los llamados para adoptar un enfoque pragmático para la solución de disputas territoriales, que también proceden de Japón, traen una nueva esperanza para que los vecinos reconstruyan la confianza.
Tras reunirse el lunes en Beijing, la viceministra de Relaciones Exteriores de China, Fu Ying, y el ex ministro de Educación de Japón, Kenji Kosaka, acordaron que los dos países deben centrar su atención nuevamente en el desarrollo de la asociación estratégica de beneficio mutuo.
Las conversaciones, que se espera que abran el camino para una posible visita a China del enviado especial de Abe, Masahiko Komura, marcan la primera ocasión en que un legislador del partido gobernante japonés se reúne con un alto funcionario chino desde el inicio del gobierno de Abe.
Yohei Kono, un político liberal japonés y canciller en tres ocasiones, criticó al ex primer ministro Yoshihiko Noda por la compra de las islas y destacó que "no es pesimista" en relación con la manera en que puedan continuar las relaciones chino-japonesas durante el gobierno de Abe.
Para ganar la confianza de China, dijo Kono, uno no debe abordar de forma precipitada las relaciones Japón-China porque proyecciones cortas de mira y palabras duras sólo aumentan la "espiral negativa".
Con motivo del 40° aniversario de las normalización de las relaciones China-Japón, Abe, quien visitó China en 2006 en un viaje para "romper el hielo" durante su primer periodo de gobierno, debe revisar su política hacia China y romper nuevamente el hielo del más frío invierno de las relaciones China-Japón en 40 años.