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Agencias ayudan a extranjeros a evadir leyes para buscar trabajo

Actualizado a las 06/09/2012 - 16:42
(SPANISH.CHINA.ORG.CN) – Chychyna Dina se vio obligada a elegir entre un trabajo en una empresa de su Bielorrusia natal o estudiar económicas en Pekín, optó por la segunda opción, convencida de que, en el futuro, le abriría más puertas. “Para mí, Pekín simplemente prometía más oportunidades”, explica esta joven de 26 años, que llegó en 2010 a la Universidad de Negocios Internacinales y Economía.
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(SPANISH.CHINA.ORG.CN) – Chychyna Dina se vio obligada a elegir entre un trabajo en una empresa de su Bielorrusia natal o estudiar económicas en Pekín, optó por la segunda opción, convencida de que, en el futuro, le abriría más puertas. “Para mí, Pekín simplemente prometía más oportunidades”, explica esta joven de 26 años, que llegó en 2010 a la Universidad de Negocios Internacinales y Economía.

Sin embargo, dos años después, la recién graduada explica que sólo tiene una opción: hacer las maletas y marcharse de China. Al igual que muchos estudiantes extranjeros en el país asiático, Dina no puede cumplir con el requisito de dos años de experiencia laboral que la administración china exige para poder convertirse en trabajador en el país, una normativa que rige desde 1996.

“No tengo eso (la experiencia), y sin ello quedo en una posición en la que, o bien me compro un billete de vuelta a Bielorrusia o me convierto en uno de esos extranjeros que trabajan en China ilegalmente”, cuenta.

El de Dina es un problema común que, según expertos en educación, está provocando que muchos acudan a las agencias que prometen ayudarlos a evadir las estrictas regulaciones laborales. Según información publicada por el rotativo pekinés ‘China Daily’, las consultoras en la capital y en Shanghái cobran entre 1.500 yuanes (236 dólares) y 20.000 para ayudar a los extranjeros que no cumplen con los requisitos para visado de trabajo. Los precios varían según la nacionalidad del solicitante, su edad y su formación.

“Muchos extranjeros han recibido permisos de trabajo y visados a través de conexiones con el gobierno local”, explica una agente de Xiangrui, una consultora de negocios de Shanghái, consultada por un periodista de ‘China Daily’ que se hace pasar por un estudiante japonés. “Incluso si no has trabajado nunca aquí, no tienes por qué preocuparte, ya que nuestro jefe solía trabajar en el gobierno y tiene conexiones”.

Siendo selectivos

Las agencias piden a los potenciales clientes que aporten detalles personales e información sobre sus potenciales empleadores antes de ofrecer su asistencia. “No aceptamos a los que tienen antecedentes penales ni los que no tienen un título de grado, porque es difícil conseguirles un permiso de trabajo y podría generarnos problemas”, explica la citada agencia de Shanghái. “Una vez que tu caso es aceptado por la agencia, conseguirte el visado de trabajo y el permiso es pan comido”, afirma.

Es más fácil obtener la documentación para aquellos que buscan puestos en finanzas o comercio, especialmente para ciudadanos de Estados Unidos, Japón y países europeos, en comparación con India o Filipinas. Una agencia de Pekín, Zhoulu Commerce, afirma que su empresa no acepta a clientes de África ni Oriente Medio, pero no explica las razones.

En el caso del “estudiante japonés”, el precio del proceso se eleva a 3.000 yuanes para Shanghái y 8.500 para Pekín, según las circunstancias. La tarifa incluye la traducción legal de documentos, las tasas administrativas y la tasa de servicio de la agencia.

Números al alza

China atrae a un número creciente de estudiantes internacionales, gracias al rápido desarrollo de su sistema educativo y su antigua cultura, según Chen Yinghui, directora de cooperación internacional e intercambios del Ministerio de Educación chino.

En 1950, el país acogió a sólo 33 estudiantes de cinco países de Europa Oriental. El año pasado, ese número se había elevado a 292.611, procedentes de varios países, según Chen, quien cuenta que en 1950 “los estudiantes extranjeros sólo podían matricularse en la Universidad Tsinghua de Pekín, mientras que ahora los estudiantes pueden elegir entre 660 instituciones de todo el país”.

La gama de estudios también se ha ampliado de la lingüística a otras como la agricultura, medicina, economía y arte.

Aunque cada vez más estudiantes permanecen en el país tras graduarse, principalmente en puestos relacionados con las finanzas y la economía, el número de los que consigue un visado de trabajo supone aún un pequeño porcentaje de los que vienen a estudiar, ya que muy pocos cuentan con experiencia laboral, explica Li Yong, director del centro profesional de la Universidad de Negocios Internacionales y Economía. “La mayoría de nuestros estudiantes vuelven a sus países tras graduarse; es una pérdida de talento”, opina.

“Tiene sentido que se le de prioridad a los estudiantes chinos en el empleo, pero es un poco injusto para los estudiantes internacionales, que conocen la cultura y los negocios tanto de China como de su país tras años de estudio y que podrían aportar más ventajas a las empresas con las que trabajen”, añade Li, y advierte que “las políticas de visado de trabajo temporal para extranjeros son probablemente demasiado exclusivas, lo que significa que, o bien cierran la puerta a muchos talentos con perspectivas internacionales o alimentan las agencias ilegales”.

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