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El fundador del grupo hotelero Accor, el cuarto mayor de su tipo en el mundo, ex senador francés Paul Dubrule, manifestó recientemente en Shanghai que según sus propias experiencias en el Tíbet, está convencido de que la construcción y administración del gobierno chino en el Tíbet son correctas y que el Dalai Lama no debe oponerse al desarrollo del Tíbet.
Al conceder una entrevista a los medios informativos chinos, el Sr. Dubrule rememoró que seis años atrás hizo una cruzada en bicicleta desde Francia hasta Cambodia, cubriendo más de 15 mil kilómetros. Durante este recorrido pasó tres de los ocho meses que duró el mismo en la Región Autónoma del Tíbet de China. Antes de llegar al Tíbet, al igual que muchos occidentales que nunca han estado en esta zona, pensaba que el Tíbet era un lugar atrasado y pobre. La información que obtuvo de los medios occidentales fue "los pobres tibetanos están sufriendo los atropellos del gobierno central chino". Pero este viaje de tres meses por la zona tibetana le permitió conocer un Tíbet totalmente diferente.
"Hace seis años tuve la oportunidad de hacer un viaje en bicicleta por China. Pasé tres meses en el Tíbet. Creo que entre muchos franceses, soy de los que conozco relativamente mejor sobre el Tíbet."
El Sr. Dubrule dijo que no sólo vio el lindo paisaje, sino que también experimentó in situ el progreso socio-económico del Tíbet. En comparación con Francia, la vida material de los tibetanos aún es simple, pero el gobierno central de China ha hecho notables esfuerzos para desarrollar la economía local y mejorar el nivel de vida de los tibetanos. Allí se dio cuenta de los beneficios llevados por el progreso social al pueblo tibetano. Dijo:
"Después de aquel viaje, escribí un libro, en el cual expresé que estoy de acuerdo con lo que está haciendo el gobierno chino en el Tíbet."
El Sr. Dubrule empezó a leer libros sobre el Tíbet a principios de la década de los 90 del siglo pasado. Desde su punto de vista, la sociedad occidental insiste en tomar el XIV Dalai Lama como un santo, anunciando que tiene todas las virtudes y es la víctima. Pero la realidad del Tíbet bajo el régimen del Dalai Lama se tradujo en una alta tasa de mortalidad entre recién nacidos y la carencia total de escuelas modernas.
En cuanto al argumento del Dalai Lama de que el desarrollo económico del Tíbet conducirá a la extinción de la cultura tradicional local, Dubrule enfatizó que si la cultura no se puede desarrollar junto con el progreso social, su destino estará en el museo y no llevará beneficio al pueblo. Insistió en que las ideas del Dalai Lama responden a un enfoque distorsionado de la realidad: lo cierto es que la construcción de carreteras, aeropuertos, escuelas y hospitales en el Tíbet bajo la administración del gobierno chino, son testimonios del desarrollo económico.
Destacó especialmente la vía férrea Qinghai-Tíbet y opinó que la construcción de este ferrocarril ha expandido el canal de contacto del pueblo tibetano con el resto del mundo, a la vez que constituye una importante base para el desarrollo económico del Tíbet. Añadió que aunque no conoce al Dalai Lama en persona, quisiera decirle que un país debe proteger las creencias religiosas de su pueblo, y que, por otra parte, las religiones no deben servir para oponerse al país. (CRI) 24/04/2008
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