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Wang Lequan de 64 años de edad se muestra amigable cuando responde las preguntas de periodistas chinos y extranjeros, pero cuando habla sobre los terroristas, el jefe del Partido Comunista de China (PCCh) en la Región Autónoma de la Etnia Uygur de Xinjiang, en el noroeste de China, eleva su voz.
"Acabaremos con esos terroristas, saboteadores y secesionistas con determinación, sin importar quiénes sean", juró el domingo el funcionario al margen de la sesión anual de la Asamblea Popular Nacional, parlamento del país.
Wang fue llamado por la prensa un luchador de línea dura contra los terroristas y en una entrevista reciente dijo que se encuentra en la lista de más buscados por los terroristas.
Wang, quien se integró al PCCh en 1966, se formó desde las bases como líder del Partido, desde el nivel comunitario hasta el provincial en su tierra natal de Shandong, en el oriente de China.
Wang se mudó a Xinjiang en 1991, donde presenció la proliferación de los ataques terroristas en esa década, y puede contar una serie de historias sobre las atrocidades cometidas por los terroristas.
En 1995, un imán de la mayor mezquita de Kashi fue apuñalado cuando salía de su casa, pero afortunadamente se salvó.
En los estallidos ocurridos en un autobús en Urumqi el 25 de febrero de 1997, los cuales causaron conmoción en la nación entera, nueve personas murieron y 68 resultaron heridas. En el medio año siguiente, muchos ciudadanos preferían caminar que tomar autobuses.
"Las 'tres fuerzas malignas' generalmente intentan engañar al mundo bajo el nombre de causas étnicas y religiosas", dijo. "Las gente no debe dejarse engañar".
Ante los próximos Juegos Olímpicos de agosto de este año, Wang siente una mayor responsabilidad.
"Los Juegos Olímpicos son un gran evento, pero siempre existe gente que conspira sabotajes. Eso ya no es un secreto", dijo cuando prometió políticas más duras.
"Estamos preparados para atacar cuando sus conspiraciones sean detectadas", dijo con firmeza.(Xinhua-CRI) 10/03/2008
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