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Situación límite obliga a Portugal a desoír a la troika

Actualizado a las 25/09/2012 - 16:54
(SPANISH.CHINA.ORG.CN) – Portugal no puede más. Los ajustes que han obligado a adoptar el Banco Central Europeo (BCE), el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Unión Europea (UE) y los mercados han llevado el país al límite y el Gobierno del primer ministro conservador, Pedro Passos Coelho, no ha tenido más opción que frenar la polémica subida de las cotizaciones a la Seguridad Social para todos los trabajadores, que verían reducido así su salario en un 7 por ciento.
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(SPANISH.CHINA.ORG.CN) – Portugal no puede más. Los ajustes que han obligado a adoptar el Banco Central Europeo (BCE), el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Unión Europea (UE) y los mercados han llevado el país al límite y el Gobierno del primer ministro conservador, Pedro Passos Coelho, no ha tenido más opción que frenar la polémica subida de las cotizaciones a la Seguridad Social para todos los trabajadores, que verían reducido así su salario en un 7 por ciento.

La decisión demuestra que ya no hay prácticamente dónde meter la tijera para satisfacer la presión de Bruselas y las autoridades lusas no han tenido más remedio que acceder también a restaurar algunas de las pagas extras retiradas hace un año a los pensionistas y funcionarios que ganan más de 1.100 euros mensuales.

Pero Passos Coelho tiene que tapar un agujero de 2.000 millones de euros y, tras la zanahoria, volvió a echar mano al garrote para anunciar una subida de los impuestos de la renta para todos los trabajadores, así como a las transacciones de capital y las tasas sobre el Patrimonio.

Para evitar poner en riesgo la estabilidad política, la carta de presentación con la que Portugal mantiene su credibilidad ante el resto de la UE, el gobernante no tuvo más remedio que retroceder y pensar en posibles alternativas para medidas a las que se oponían con fuerza los sindicatos y asociaciones empresariales.

Tampoco tenía Passos Coelho esta vez el aval de la oposición y, lo que era peor, de los partidos que le acompañan en el Gobierno y el Parlamento, el CDS-PP y el PSD, desde donde le advirtieron con dureza que se daba marcha atrás o se rompía la coalición.

Por si todo ello no bastaba, también la justicia había dado la espalda al primer ministro, pues el Tribunal Constitucional declaró ilegal la retirada de las pagas extras a los funcionarios y pensionistas, una medida que consideró discriminatoria.

La guinda, sin embargo, fue el hartazgo de la población por la situación cada día peor en la que viven, la cual les animó a lanzarse masivamente a las calles, aseguran que superando el millón en varias ciudades, y enviar un mensaje contundente al Gobierno: “Al diablo con la troika. Queremos nuestras vidas”.

Tras el éxito de las manifestaciones, definidas por la revista Visão como “El día en que despertó Portugal”, el presidente de la República, Aníbal Cavaco Silva, del PSD, convocó el viernes un Consejo de Estado en el que Passos Coelho accedió a rectificar y atajar así la crisis política y social.

Sin embargo, que el primer ministro, calificado como uno de los alumnos más aplicados de la troika, no haya tenido más remedio que frenar su estrategia, no despeja el duro panorama que Portugal tendrá que enfrentar. La economía del país se desploma a un ritmo del 3 por ciento y el paro crece hasta llegar al 15,7 por ciento, una cifra jamás vista por los portugueses, señala el diario español El País.

La subida de impuestos prometida como alternativa por Passos Coelho afectará directamente a los bolsillos de los trabajadores. No conviene olvidar que el Gobierno sigue siendo observado desde lejos pero muy atentamente por Bruselas.

Passos Coelho señaló que las nuevas medidas que sustituyan al abandono de la criticada rebaja general de salarios deberán ser examinadas y aprobadas, precisamente, por la UE, el FMI y el BCE, y, lo que es más importante, recordó a sus compatriotas que el Gobierno “no goza de autonomía financiera” y está obligado a encontrar esos 2.000 millones de euros.

Queda ahora buscar el difícil consenso con sindicatos y empresarios para ajustar las necesarias alternativas. Pero el primer ministro advirtió que si se llega a ese consenso, cosa poco probable, el Gobierno actuará en solitario.

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