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Actualizado a las 2010:07:22.12:59

Economía mundial crecerá 3,3 por ciento en 2010, según CEPAL

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estimó el miércoles que las proyecciones de crecimiento del Producto Mundial se sitúan en alrededor de 3,3 por ciento para este año, tras la contracción del 2,1 por ciento registrada en 2009, a raíz de la crisis financiera global.

América Latina y el Caribe crecerán 5,2 por ciento este año, pero sólo llegarán a 3,8 por ciento en 2011.

En su Estudio Económico anual, el organismo menciona que entre los factores del mejor desempeño de la economía global, está el crecimiento registrado en países emergentes, particularmente China y la India, así como la respuesta contracíclica en países desarrollados y en desarrollo, y la efectividad de los planes de estímulo en la mayoría de los países.

Estas medidas lograron desactivar el peligro de una depresión global y posibilitaron, progresivamente durante 2009, la recuperación del comercio, la producción industrial global y la normalización de las corrientes de financiamiento.

Según la CEPAL, posteriormente comenzó a recuperarse la confianza en el crecimiento futuro, lo cual ha provocado un aumento en la demanda, junto con los estímulos de las políticas monetarias y fiscales.

Debido a que durante la fase contractiva de la crisis se produjo una rápida y pronunciada reducción de inventarios, su reconstrucción en la presente fase cíclica se ha transformado en uno de los principales impulsores de la recuperación de la producción, gracias a la normalización de la demanda.

No obstante, persisten marcadas diferencias en los ritmos de crecimiento estimados para 2010 y 2011 en las diversas regiones del mundo. Los países emergentes y en desarrollo, como grupo, encabezarán el crecimiento global, con un 6,3 por ciento en 2010.

La secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, dijo que Estados Unidos enfrentará una desaceleración de su crecimiento en 2011, lo cual, aunado a la situación en Europa y a la menor capacidad de los gobiernos para mantener medidas contracíclicas, hará que el próximo año América Latina y el Caribe limiten su expansión a 3,8 por ciento.

La desaceleración del año próximo será generalizada, y afectará más a Sudamérica, cuya tasa de crecimiento caerá de 5,9 por ciento en 2010 a 4,3 por ciento en 2011, estimó la CEPAL.

Se estima que China y la India continuarán creciendo a tasas elevadas, entre el 8,5 por ciento y el 10 por ciento, apoyados en su propio dinamismo interno. Asimismo, Brasil registrará un crecimiento alto en 2010, de 7,6 por ciento.

Los países desarrollados alcanzarán un crecimiento levemente superior a 2 por ciento, siendo Estados Unidos el país que registrará un mayor dinamismo, de 2,9 por ciento, en comparación con el de Europa, de1 por ciento. Esta diferencia obedecerá a los factores coyunturales y estructurales.

Entre los primeros, se menciona una acción contracíclica más intensa en Estados Unidos, así como los paquetes de rescate de sistema financiero de mayor alcance, en términos de resultados, que los implementados por países europeos.

De acuerdo con el informe, varios países europeos enfrentan la necesidad de lograr la consolidación fiscal para otorgar sustentabilidad a su deuda soberana, lo que se expresará en reducciones del gasto fiscal y el aumento de impuestos que, al menos transitoriamente, reducirán la demanda interna.

La situación distinta en que se encuentran los países desarrollados se ha manifestado en las dificultades que aparecieron en la reunión del Grupo de los Veinte (G20), realizada a fines de junio en Canadá.

Por una parte, Estados Unidos y las economías emergentes coincidían en la necesidad de no impulsar programas de ajuste muy severos que impliquen recortes abruptos de los estímulos fiscales.

En contraposición, los países europeos, que atraviesan una difícil situación que afecta la estabilidad de su moneda, planteaban que no quedan muchas opciones, dada la falta de financiamiento, para sostener políticas expansivas, sobre todo en aquellos que tienen déficits en las cuentas públicas y externas y endeudamiento.

Respecto a la crisis europea, se plantea que la acción de gobiernos y autoridades monetarias marcó un cambio significativo en la conducción económica, consiguiendo desactivar los mecanismos de agravamiento y propagación de la mayor crisis financiera global desde la Gran Depresión, pero implicó, a la vez, ciertos costos.

Las medidas de recuperación de la confianza en los mercados mediante garantías y la compra de activos comprometidos "trasladaron el riesgo privado hacia un mayor riesgo de la deuda pública, que se reflejó en la elevación de las primas de riesgo de las deudas soberanas a partir de septiembre de 2008".

A lo anterior, se sumará el deterioro en las finanzas públicas que suele acompañar a los procesos recesivos, debido a la caída en los ingresos tributarios y al incremento del gasto por razones de política contracíclica o la acción de estabilizadores automáticos.

De esta manera, "todas las previsiones apuntaban a que la deuda pública de varios países desarrollados ingresaría a una zona de riesgo para su sostenibilidad, centrándose la atención en un grupo de países, conformado por España, Grecia, Irlanda, Italia y Portugal, cuya situación se presentaba como más vulnerable".

La CEPAL considera que las dudas sobre la sostenibilidad del cuadro macroeconómico se agudizaban en aquellos casos en que como Grecia, y en menor medida España y Portugal, el aumento del déficit público fue acompañado de un elevado déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos.

Por otra parte, la crisis de la deuda de Dubai que tuvo lugar a finales de 2009 dejó en evidencia que no todos los peligros habían sido conjurados, y que el mercado no poseía información completa acerca del grado de endeudamiento y exposición al riesgo de algunos países.

Esto fue notorio sobre todo en el caso de Grecia, que se sumaba a los efectos de la crisis financiera sobre su economía, así como los mencionados desequilibrios macroeconómicos, una crisis de confianza en relación con la verdadera magnitud de sus compromisos de deuda y el nivel efectivo del déficit público.

Dado que el desafío de estabilizar los mercados financieros trasciende la contención de la crisis de la deuda de Grecia, la Unión Europea y el Banco Central Europeo han impulsado la creación de un mecanismo de estabilización de su economía. El plan contempla un total de 750.000 millones de euros.

El objetivo de estas medidas "es evitar una crisis de confianza, restaurar la liquidez de los mercados y apoyar el refinanciamiento de la deuda", buscando una consolidación fiscal que otorgue sustentabilidad a la deuda pública y posibilite el funcionamiento de los mercados, sin la asistencia de medidas de emergencia.

El análisis de la CEPAL concluye que "en la medida en que los países más ricos con una situación fiscal menos comprometida ajusten demasiado rápido sus economías, la magnitud del esfuerzo que deberían realizar los países en crisis podría tornar inviables las estrategias seguidas y la situación podría agravarse y generalizarse". (Xinhua)
22/07/2010

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