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Aumentar la cooperación chino-estadounidense es más beneficioso para EE.UU.

Actualizado a las 19/09/2012 - 15:09
Mientras sube la temperatura de la disputa entre China y Japón por las Islas Diaoyu, el Secretario de Defensa de EE.UU., Leon Panetta, visita China después de un viaje a Japón. ¿Qué información transmitirá de esta visita? ¿Qué partido tomará EE.UU. en la disputa entre China y Japón? Esto es algo a lo que todo el mundo está prestando atención.
Palabras clave:China,Japón,EE.UU.,Islas Diaoyu

Por Tian Wenlin

Pekín, 19/09/2012(El Pueblo en Línea)-
Mientras sube la temperatura de la disputa entre China y Japón por las Islas Diaoyu, el Secretario de Defensa de EE.UU., Leon Panetta, visita China después de un viaje a Japón. ¿Qué información transmitirá de esta visita? ¿Qué partido tomará EE.UU. en la disputa entre China y Japón? Esto es algo a lo que todo el mundo está prestando atención.

La causa directa de que la situación de las Diaoyu se haya agravado hasta este punto es la corta visión del Japón. Pero no deja de tener relación con que los EE.UU. consciente o inconscientemente echan leña al fuego. Históricamente, los tratos secretos entre EE.UU. y Japón fortalecieron la ilusión japonesa por las Islas Diaoyu. Actualmente, algunos funcionarios de alto rango de EE.UU. declararon abiertamente que el Tratado de Seguridad entre ese país y Japón se aplica a las Islas Diaoyu, lo que alimentó la arrogancia de Tokio.

Todo se hace por interés. Si EE.UU. desea sembrar la discordia entre China y Japón para sacar provecho, entonces ha calculado mal. Históricamente, cuando EE.UU. ha querido contrarrestar a China, ya sea en Corea o Vietnam, nunca ganó. Por otra parte, la China actual ya no es el “enfermo de Asia” ni mucho menos un peón que se deja manejar por cualquiera.

Además, los asuntos de Asia Pacífico son diferentes del problema de Medio Oriente. Ésta es una “zona de fragmentación política”, que carece de un país núcleo dominante de la región, pero en el mapa geopolítico de Asia Pacífico, China es indiscutiblemente esa “potencia central”. China tiene la voluntad y la capacidad de manejar los asuntos regionales relacionados con sus propios intereses.

La cuestión de las Islas Diaoyu atañe a la soberanía territorial de China y ésta no cederá un centímetro. No importa quién esté del lado de Japón, no hay ninguna posibilidad de ganar. Al contrario, todavía hay muchos asuntos en los que China y EE.UU. pueden cooperar. Washington sabe muy bien que fortalecer la cooperación entre EE.UU. y China es más rentable.

El hecho de que Japón quiera apoderarse de las Islas Diaoyu de China a primera vista parece una disputa territorial, pero en la práctica se trata del fantasma del militarismo que ha vuelto a la vida y está tratando de desafiar y romper el orden internacional establecido después de la Segunda Guerra Mundial. Si Japón rompe el orden existente, no sólo afectará a China, sino también a los EE.UU. La razón es simple: EE.UU. es el fundador y beneficiario del sistema instaurado después de la Segunda Guerra Mundial.

La derecha japonesa siempre fue vencida por la fuerza y no convencida por la razón, si le dejamos romper el cerco establecido después del triunfo contra el fascismo, es como si se liberara un demonio, y el resultado sería difícil de predecir. Japón es una potencia marítima como los EE.UU., su estructura geopolítica es similar en cuanto a que la exclusión mutua es mayor que la atracción. Una vez que Japón gana fuerza, su ambición crece y no hay garantía de que no vuelva a suceder otro ataque a Pearl Harbour o un escenario de amenaza a la seguridad territorial de EE.UU.

Por el contrario, una geopolítica de complementariedad entre tierra y mar determina que sea imposible que China deje el continente euroasiático y vaya hasta la otro extremo del Océano Pacífico para amenazar a EE.UU. En este sentido, el juicio de que “el Océano Pacífico es lo suficientemente amplio como para dar cabida a dos potencias como China y EE.UU.” contiene una profunda ley geopolítica.

Frente a la visita de Panetta y la situación cada vez más compleja en las Islas Diaoyu, China todavía puede permanecer calma. En China hay una canción que dice: “Cuando un amigo viene, hay vino. Pero si viene un lobo, hay una escopeta para recibirlo”. ¿Qué curso tomará la situación? Sólo basta con observar cómo actúan los distintos países.

Por supuesto, lo que más vamos a ver es el comportamiento de Japón. La victoria pertenece a China y se ha preparado adecuadamente. El tiempo pertenece a China, pero la paciencia china también tiene un límite. China ya lo ha explicado y seguirá explicando la situación con una postura firme.

(El autor es comentarista de Diario del Pueblo e investigador adjunto del Instituto Chino de Relaciones Internacionales Contemporáneas)

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