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Atraer a lectores a base de insultos no es la solución

Actualizado a las 23/05/2012 - 17:05
El diario español Delta Noticias calificó a la comunidad china de “cerdos”, lo que provocó la reacción negativa de muchos lectores e instituciones, que desembocó en la retirada de dicho artículo de internet.
Palabras clave:español,insulto,periódico

Por Álvaro Lago Sanchez

Hace tan solo unos días, un diario español publicó un artículo que comenzaba con la siguiente frase: Mi querido cerdo: “Nunca he llegado a entender por qué aplicamos tu nombre a la persona a la que queremos insultar o menospreciar”, y más adelante continuaba diciendo: “Los cerdos de China, son cerdos también pero quizá con los ojos oblicuos y el color mas aguado”.

Con estas palabras, el diario español Delta Noticias calificó a la comunidad china de “cerdos”, lo que provocó la reacción negativa de muchos lectores e instituciones, que desembocó en la retirada de dicho artículo de internet.

Es por todos sabido que la crisis económica que afecta a occidente y principalmente a los países del sur de Europa, entre ellos España, está causando grandes estragos no sólo en el ámbito comercial y político sino también en los medios de comunicación, que en muchos casos ven sus fuentes de ingresos reducidas a causa de la falta de publicidad. Esto ha hecho que cada vez más periódicos y revistas opten por titulares y artículos que capten la atención del lector; titulares sensacionalistas que en ocasiones cruzan la línea del respeto y la ética periodística sólo para conseguir la atención de más lectores.

Es el caso del diario español Delta Noticias, que publicaba esta semana un artículo en el que se hacía clara alusión a la comunidad china comparándola con el cerdo. La razón para esa comparación de mal gusto, aparte de la tendencia al sensacionalismo puede estar en esa tendencia a intimidar a un grupo en minoría, y en este caso una comunidad caracterizada por el pacifismo y el respeto hacia otras comunidades.

La historia de la comunidad china en España se remonta a los años 80 del siglo pasado, cuando llegaron los pioneros, que se encontraron con una gran barrera cultural y lingüística, pero con la idea de trabajar a destajo, hacer dinero y montar un negocio; son la comunidad inmigrante más hermética. Los chinos acostumbran a resolver sus problemas desde dentro, a no molestar jamás al español, a pasar inadvertidos. Tres décadas después hay más de 170.000 chinos con residencia legal en este país. Son el cuarto colectivo de extranjeros extracomunitarios, por detrás de ecuatorianos, colombianos y marroquíes. Tímidos al primer encuentro, abren las puertas de su casa en cuanto cogen confianza. Y es que, los chinos son personas sencillas, amables, increíblemente trabajadores y sobre todo, gente muy pacífica que se dedica a lo suyo con el único afán de sacar a la familia adelante y prosperar generación tras generación. Esa es la cultura del esfuerzo que, al parecer, ha perdido la sociedad española en los tiempos de bonanza económica y que habría que recuperar para salir de la profunda crisis económica que sufre el país.

Y es aquí donde surge el posible problema interracial e intercultural. En los últimos años la crisis que azota a España ha aumentado el nivel de tensión entre los españoles, cada vez con un número más elevado de parados, y con inmigrantes que vienen a España y trabajan en lo que sea por tal de ganarse la vida. Son estos últimos los que reciben en muchas ocasiones las labores que los propios españoles no quieren realizar, ya sea por la mano de obra barata o por la cantidad de horas de trabajo diario. Pero como dice el proverbio chino "Si tienes los brazos bien y las manos bien, ¿por qué no te buscas la vida?".

Los chinos llevan casi 30 años en España, llegaron con sus típicos restaurantes y han ido diversificando; bazares, tiendas de ropa, buffets libres, en incluso bares de estilo español. Pero al margen de los tópicos y las leyendas urbanas, de lo poco que sacamos en claro es que no hay modelo de negocio que se les resista. Están a 15.000 kilómetros de su casa pero cada año son más los chinos que llegan a España. Ya son 170.000 censados. Tienen multitud de negocios y, aunque comparten nuestra vida cotidiana, siguen siendo casi desconocidos para nosotros. A pesar de su voluntad por pasar desapercibidos, lo que sí sabemos es que son grandes emprendedores y que trabajan de sol a sol. 32.000 chinos regentan todo tipo de negocios en España.

La familia es el motor de sus actuaciones, se dedican en exclusiva al trabajo para alcanzar sus intereses, dejando olvidados temas como la integración social, lo que genera cierto malestar entre los españoles. Lo que no debemos olvidar es que en época de crisis, es precisamente ese esfuerzo in-extremis en el trabajo lo que puede sacar a un país de la crisis. Lo hizo China desde la revolución cultural, y también lo puede hacer España.

Futuro en las relaciones entre España y China

Tan evidente es la alarma en ciertos sectores económicos españoles respecto a la consolidación industrial China en España, como imparable parece el crecimiento de la misma. La cuestión es no entregarse a quejas y enemistades con una potencia que anuncia y demuestra su apoyo económico.

Hay que recordar que China es ya uno de los principales compradores de deuda de países como España, donde según fuentes oficiales tendría hasta 12% de la deuda pública del país y la población china en España ingresa millones de euros al año en las arcas del Estado en concepto de impuestos y aranceles.

La cuestión es aprovechar la presente coyuntura como una oportunidad de sanear la economía española, una opción para fomentar nuestra presencia comercial, industrial y cultural a nivel mundial, proyectando con nuestro esfuerzo una imagen atractiva de nuestro país.











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