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Compañías estatales chinas también se rigen según las “leyes del mercado”

Actualizado a las 11/04/2012 - 14:55
Desde hace algún tiempo, en algunos países tiene lugar una ola que intenta arrasar con los productos “Made in China”.
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Compañías estatales chinas también se rigen según las “leyes del mercado”

Por Zhong Sheng

Pekín, 10/04/2012 (El Pueblo en Línea) -Desde hace algún tiempo, en algunos países tiene lugar una ola que intenta arrasar con los productos “Made in China”.

A causa de la participación de empresas chinas en la construcción del nuevo gran puente en la bahía entre San Francisco y Oakland, la llamada “Liga del sector manufacturero estadounidense” exigió al Congreso que se insista en “comprar productos estadounidenses” a través de una nueva legislación. Por su parte, Australia cree que la compañía Huawei tiene relación con el gobierno chino y le prohibió participar en la licitación de la red de banda ancha del país. No hace mucho tiempo, la Comisión Chino-Estadounidense de Seguridad Económica organizó una audiencia sobre las empresas o holdings estatales de China, centrada en los mecanismos legales para enfrentar a las compañías chinas que representan una presión competitiva para Estados Unidos.

Casos similares reflejan una nueva característica de los roces comerciales de los países occidentales contra China: a la hora de proteger sus propios intereses, cada vez tienen más lanzas apuntadas contra las empresas estatales chinas.

De hecho, Huawei es una típica empresa privada, cuyas patentes tecnológicas excelentes le han ganado un amplio mercado en todo el mundo. De las compañías que participan en la construcción del puente antes mencionado, Industrias Pesadas Zhenhua es un holding estatal, pero la totalidad de los contratos de construcción participa de licitaciones en virtud de las leyes del mercado.

Y no es que haya empresas estatales sólo en China. Según algunas estadísticas, más del 70% de los recursos petrolíferos del mundo están controlados por empresas estatales de distintos países. Cerrarle la puerta a las compañías chinas so pretexto de que no se rigen por “las leyes del mercado” es un argumento insostenible. Desde la reforma y apertura, especialmente en los últimos diez años desde el ingreso de China en la Organización Mundial del Comercio, las empresas estatales de China han sufrido un cambio profundo para ponerse en sintonía con el mercado y han completado su transformación y su diversificación. Muchas de ellas cotizan en bolsa, e incluso algunas de ellas cotizan en los Estados Unidos. Para quienes investigan las reformas en China, es un punto fundamental que no se puede ignorar.

Los agitadores en contra de las empresas estatales chinas sostienen que éstas son monopólicas. Las grandes empresas estatales chinas, especialmente las empresas centrales estuvieron en la vanguardia de muchos sectores del proceso de desarrollo económico chino. Para ello había razones históricas y una necesidad real. Sin embargo, China no fomenta el monopolio de las empresas centrales en lo absoluto, sino más bien se esfuerza por garantizar que exista una competencia leal entre las empresas. Frente a la Ley Antimonopolio, las empresas estatales no tienen absolutamente ningún privilegio.

No se puede dejar de mencionar que en los últimos años algunos países occidentales han entrado en contacto con empresas estatales chinas y, de hecho, han obtenido beneficios reales y han compartido los resultados. Por ejemplo, en el 2002, mientras numerosas compañías extranjeras de transporte marítimo se retiraban de Boston, fueron los estadounidenses quienes invitaron a la empresa china COSCO. Con la expansión de sus negocios, resolvió los problemas de sustento de decenas de miles de trabajadores estadounidenses. Con motivo de la finalización de los trabajos en el puente de la Bahía entre San Francisco y Oakland, los estadounidenses expresaron que ese proyecto local se convirtió en un puente entre China y Estados Unidos, dos países y culturas diferentes. Algunos analistas señalan que frente al golpe de la crisis financiera internacional, el efecto de tracción de la economía china salvó a la economía mundial, y no se puede ignorar la contribución de las compañías estatales chinas. Querer deshacerse de ellas es como destruir un puente después de haber cruzado el río, lo cual no es una manera adecuada de desarrollar relaciones comerciales saludables.

Obstruir el ingreso de las empresas estatales chinas en los mercados de otros países es, de hecho, una práctica de proteccionismo comercial y de inversión, lo cual no se corresponde con el espíritu del libre comercio y es contrario a la tendencia general de globalización económica.

Traducción: Pablo Morales

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