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Actualizado a las 2011:09:02.14:35

Dólar devaluado no aliviará el contumaz endeudamiento de EEUU

Por Wei Liang

Según pronostican analistas internacionales, EEUU continuará sus esfuerzos por recurrir a la devaluación del dólar, para librarse de su actual endudamiento. Por el momento, el presidente de la Reserva Federal de EEUU, Ben Bernanke, ha descartado flexibilizar su política monetaria de inmediato. Cabe preguntarse entonces si EEUU logrará aliviar la difícil situación de su endeudamiento con la aplicación de una política monetaria expansiva, que indudablemente dará origen a la devaluación de la moneda estadounidense.

En la década de los 80, la economía estadounidense estuvo acosada por los déficits comerciales y financieros. En 1984, los déficits comerciales estadounidenses alcanzaron los 109.000 millones de dólares, la mitad de los cuales provenía del comercio con Japón. Para promover el comercio exterior, EEUU junto con Japón, Alemania, Gran Bretaña y Francia acordaron coordinar la política económica internacional, en una reunión celebrada en septiembre de 1985, en el Hotel The Plaza de Nueva York, donde decidieron devaluar el dólar contra otras principales monedas internacionales. En los tres meses siguientes, la moneda de EEUU se devaluó en un 20 por ciento frente al yen de Japón. Esto impulsó la recuperación del comercio exterior y la economía de EEUU, e hizo bajar el valor de los bonos del Tesorro estadounidenses a disposición de Japón. EEUU consiguió evadir, de manera oculta,el pago de la deuda contraida con el entonces mayor acreedor de los bonos del Tesoro estadounidenses.

Esto indica que la devaluación resultó efectiva en las circunstancias de aquel entonces, aunque perjudicó a sus socios para propio beneficio. Sin embargo, en la actual situación, bien distinta de la anterior, no tendrá éxito la vieja artimaña, que indudablemente resultaría dañina.

Primero, la devaluación del dólar tendrá limitados efecto para recuperar la economía y comercio exterior de EEUU. En el período medio y posterior del siglo pasado, como país con hegemonia económica, EEUU recurría al capital industrial como pilar y acudía a la devaluación de su moneda como principal método para promover su desarrollo económico. Sin embargo, desde entonces, EEUU ha estado metamorfoseándose de un país donde la industria es el principal sostén, hasta convertirse en suministrador de servicios financieros. La tradicional industria manufacturera ha dejado de ser el sector principal para impulsar el crecimiento económico estadounidense. Aunque el índice de cotización del dólar ha descendido continuamente en los últimos dos años, la propuesta de Obama de aumentar la exportación no ha dado efectos positivos notables. La devaluación de la moneda estadounidense no sólo no puede promover la economía ni mejorar la calidad de las deudas, sino que ha agravado la carga que soporta su sociedad.
Segundo, se han registrado cambios en el sistema de emisión del dólar. La tradicional práctica de emitir fondos mediante la inversión en el extranjero y recuperarlos del canal de comercio exterior ha sido reemplazada por la emisión de moneda mediante la importación de mercancías y el suministro de servicios. La misma se recupera mediante la emisión de bonos y otorgando garantía crediticia. Esto significa que sus socios económicos, sobre todo los mercados emergentes y países en vías de desarrollo, se ven obligados a destinar la mayor parte de las reservas obtenidas de sus exportaciones a la adquisición de bonos del Tesoro de EEUU y otros productos financieros, a precio mercado del dólar. Por eso, cuanto más se devalúa el dólar, tanto mayores sean las deudas de EEUU y tanto mayor proporción de las deudas se presenta en el PIB.

Tercero, la devaluación del dólar solo dará origen a una carrera en la devaluación de las monedas internacionales. Como dice Robert Mondell, siempre que el sistema económico funcione, los diversos países buscan mantener realtivamente estable el tipo de cambio. Bajo el tipo de cambio flotante, cada vez que el dólar sufre fluctuaciones de gran margen, otras modedas se ven obligadas a sumarse a la corriente, y los gobiernos recurren a tipos de cambio de intervención en protección de su economía. Después de los graves daños causados por el Acuerdo del Plaza a la economía japonesa, cada vez más países han definido la intervención en el mercado de divisas como importante opción, que obliga a otras monedas a devaluarse, causando efectos negativos a las actividades económicas y financieros internacionales. De esta manera, el sistema monetario internacional caerá en un círculo vicioso de devaluación del dólar, de otras monedas y de inflación de escala del dólar. Cabe esperar entonces, que los países se precipiten a comprar, con el dólar disponible, derechos de deudas y de acciones a precio del dólar y otros bienes. Finalmente, con sus propias acciones, EEUU se perjudicará a sí mismo, y le será difícil librarse de la díficil situación de las altas deudas privadas y estatales a pagar.

Y Por último, la devaluación del dólar hará bajar el crédito estadounidense. Bajo el actual sistema monetario internacional, el tipo de cambio del dólar respecto a otras principales monedas constituye una señal indirecta del crédito soberano estadounidense. Por eso, EEUU trabaja por una devaluación ordenada de su moneda, como si volviera a pagar la rebaja de su crédito, tras la disminución de su calificación crediticia a tenor de la evaluación de la compañía Standard & Poor. Es difícil encontrar una moneda en el actual sistema monetario internacional concapacidad para reemplazar al dólar. Sin embargo, en la época de economía crediticia, es posible que haya un nuevo tipo de moneda de reserva internacional para sustituir el dólar, llegado el momento de que al crédito estadounidense le resulte imposible mantenerse, debido a la continua devaluación del dólar.

En la etapa de la globalización, EEUU debe apegarse concienzudamente a aupar la economía real, para protegerse del riesgo de endeudamiento, y toda tentativa de aprovechar la devaluación de la moneda para aliviar la carga de deudas y beneficiarse, resultará vana, además de acarrear irreparables pérdidas para la economía mundial. (Pueblo en Línea)

02/09/2011

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