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Actualizado a las 2011:08:11.17:06

Sin tiempo para la complacencia

El alza de precios de consumo en China y el empeoramiento de las perspectivas económicas mundiales se han dado la mano para complicar los actuales esfuerzos del país por mantener su tasa habitual de crecimiento económico, a la vez que pugna por conjurar un sobrecalentamiento.

Como segunda mayor economía del mundo, China no tendrá posibilidad de mantener su ritmo de crecimiento en medio de una recesión global. Así las cosas, las autoridades chinas tendrán que mantener un ojo vigilante sobre la debilidad externa y la volatilidad de los mercados globales.

Pero en momentos en que la inflación sigue siendo demasiado elevada como para sentir tanquilidad, resulta en exceso prematuro acudir a un cambio radical de postura, a pesar de que China ha introducido cinco subidas de los tipos de interés desde octubre de 2010, y con frecuencia aumenta los límites del Gobierno sobre préstamos e inversión.

Las más recientes estadísticas muestran que la inflación en el consumo del país alcanzó un nuevo tope para tres años, al llegar a 6,5 por ciento el mes pasado, muy por encima de la meta oficial de 4 por ciento para el año.

Las cifras de julio refutan de plano los pronósticos optimistas de que la inflación llegaría a su tope a mediados de año, al no producirse nuevas alzas en los precios, gracias a los efectos de base favorables y al impacto inicial de las medidas de ajuste.

Pero al constituir los productos alimenticios cerca de un tercio de los gastos mensuales del consumidor chino promedio, la continua elevación de sus precios, que subieron en un 14,8 por ciento interanual en julio, debe poner fin a la complacencia y la creencia de que el país puede ganar la batalla contra la inflación.

En Asia, los precios del petróleo cayeron por debajo de los 78 dólares por barril el martes, una de sus más bajas cotizaciones del año, ya que los inversores temían que el deterioro de las perspectivas en Estados Unidos y la Unión Europea pudieran desencadenar una recesión global. De hecho, el precio del crudo ha caído en alrededor de un tercio desde que llegó a casi $ 115 en mayo.

Para un país sediento de energía como China, que importó 126 millones de toneladas de petróleo crudo del mercado internacional durante el primer semestre de este año, la disminución en los precios del crudo, al menos en teoría, debe ofrecer un mayor margen de maniobra a sus políticos en sus intentos de frenar la inflación.

La comunidad internacional debe entender que, desde una perspectiva a largo plazo, el valor de los persistentes esfuerzos de China para contener la inflación y alcanzar un crecimiento sostenible se verán corroboradas si Occidente entra en recesión otra vez.(Pueblo en Línea)

11/08/2011

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