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Actualizado a las 2011:08:09.16:48

La necesaria transparencia

Por Jin Jin

El sistema de caridad en China precisa de reformas y supervisión para recuperar la confianza del público y reubicarse en un plano de sano desarrollo.

Por mucho tiempo, los chinos han otorgado especial importancia a la solidaridad y preocupación por otros, considerándolas virtudes básicas. Hace más de 2.000 años, el sabio Mencio dijo: “Mostrad amor y preocupación por vuestros semejantes y permitid que ellos os amen.”
De modo semejante, la práctica de la caridad tiene larga historia en China. Existen registros históricos que dan cuenta de la existencia de fondos de ayuda y donaciones organizadas para los daminificados en desastres naturales desde la dinastía Han (206 a 220 ane). A finales del siglo XIX y principios del XX, con la introducción de los programas caritativos modernos, varias ONG, tanto domésticas como extranjeras, se han sumado a los esfuerzos del Estado, llevando la actividad caritativa a un nuevo nivel. Desde entonces, la caridad ha sido piedra de toque de la seguridad social de China, desempeñando un papel predominante en el desarrollo económico y social del país.

Sin embargo, en junio pasado, la Sociedad de la Cruz Roja de China (SCRCh) estuvo implicada en un gran escándalo, como parte del cual una joven nombrada Guo Meimei afirmó que llevaba una vida a todo tren gracias a sus conexiones con una compañía afiliada a la SCRCh. La sospecha de que la SCRCh utilizaba sus donaciones para mantener el lujo de sus trabajadores se extendió rápidamente por Internet.

La Cruz Roja no ha podido probar su inocencia, pues no pudo explicar claramente cómo manejó sus donaciones. Su reputación cayó a niveles nunca antes vistos. Aunque la organización ha publicado aclaraciones en línea, la misma sigue sujeta a las críticas, al no conseguir exponer sus motivos de modo diáfano y confiable.

Dado que el Estado regula su desempeño, la CRSCh se ha convertido en una industria de monopolio, la cual, como todas las de su clase, se resiste cada vez más a la reforma, bloqueando así su propia solución. Al perder la confianza del público, este sector se ve obligado a depender de la ayuda estatal para sobrevivir, forzando a donar a quienes reciben sueldos de las finanzas públicas. Dicho proceder, huelga decir, resulta extraño y retorcido en cualquier país moderno.

En consecuencia, se impone legislar a favor de una mayor regulación de las actividades caritativas, con la introducción de una ley nacional para ese propósito. Por supuesto, dicha ley debe ser lo bastante detallada como para cubrir a todas las partes implicadas en la labor caritativa.

A la par, se hace necesario consolidar el papel de la Cruz Roja en su calidad de principal organización caritativa doméstica.

La caridad depende del concurso del público. Sólo cuando se implante una mayor transparencia en dicho sector se recuperará la confianza necesaria, como principio rector de reforma de la caridad en China. (Pueblo en Línea)

09/08/2011


El autor es un comentarista residente en Beijing.

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