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Actualizado a las 2011:07:15.13:16

Nombramientos atrasados y cambios difíciles

Por Ding Zhijie

El 12 de junio, la nueva titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, propuso la nominación del ex subdirector del Banco Popular de China, Zhu Min, como subdirector gerente del organismo internacional. Esta propuesta refleja la importancia de las economías de los países emergentes, incluida China, y al mismo tiempo simboliza que su voz está ganando peso en la economía mundial.

Entrado el siglo XXI, la estructura económica mundial se encuentra en un momento de cambios, y el poder de las economías de los países en desarrollo ha aumentado considerablemente. Durante el año 2000, los países emergentes representaban el 20,27% del PIB mundial, mientras que en 2010 dicho porcentaje llegó hasta el 33,98%. De esa cifra, China pasó desde un 3,72%, hasta un 9,34%, convirtiéndose en la segunda mayor economía del planeta. Sin embargo, el orden económico mundial no reflejó este tipo de cambio estructural. El FMI y el Banco Mundial (BM), entre otras importantes organizaciones internacionales, siguen siendo controlados por los países desarrollados y los países en vías de desarrollo continúan ocupando su lugar de “dirigidos”. Es decir, puden participar del juego, pero no en su reglamentación, sin obtener ningún provecho.

La explosión de la crisis financiera internacional en 2008 puso en la agenda la necesidad de transformar el sistema de manejo de la economía global. La crisis sacó a la luz una gran deficiencia dentro del orden financiero y económico internacional, y el llamado para reformar el sistema era cada vez mayor. El G7, del que sólo formaban parte los países industrializados, fue reemplazado por el G20, el cual también incluía a los países emergentes. Éste se convirtió en una plataforma de discusión y decisión sobre los asuntos de la economía internacional. Asimismo, también se elevó la cuota de representación de los países emergentes en el FMI y el BM. El Comité de Basilea, entre otros organismos de supervisión bancaria, también atrajo a los países en vías de desarrollo para la formulación de reglamentos. El orden económico mundial marcha hacia una mayor equidad e imparcialidad, pero el camino es lento y tortuoso.

La nominación de Zhu Min no significa que todo vaya viento en popa. Desde la crisis financiera internacional, los chinos rápidamente han comenzado a hacerse un nombre en lo que respecta a las grandes decisiones de la economía mundial. En el 2008, Justin Yifu Lin fue nombrado como economista jefe del BM. En octubre de 2009, de ser el subdirector del Banco de China, Zhu Min pasó a ocupar el cargo de subdirector del Banco Popular de China, y aparentemente estaba por confirmarse el rumor de que un chino reemplazaría al subdirector japonés del FMI. Más tarde, el resultado fue que el japonés continuaría en su cargo. A modo de compromiso, antes de febrero de 2010, el entonces director del FMI, Dominique Strauss-Kahn, nombró a Zhu Min consejero especial del director. Luego del escándalo de Strauss-Kahn, Zhumin pasó a ser el cuarto subdirector del FMI. Todo este proceso había durado casi dos años.

Esta nominación atrasada también es una señal de un cambio positivo. El FMI es el organismo que se encarga de los asuntos monetarios internacionales, y desde la crisis financiera internacional ha cobrado un rol aún más importante en el manejo de la macroeconomía mundial. Al ser Zhu Min un representante de los países emergentes, también ha ayudado a aumentar la voz de estos países en el FMI. En mayo de este año, durante una reunión de ese organismo en Brasil, pronunció un discurso titulado “Manejo del flujo de capitales en los nuevos mercados emergentes”, el cual fue muy útil para la comunidad internacional a la hora de llegar a un consenso sobre el manejo del flujo de capitales. Se espera que en su nuevo trabajo, Zhu Min también pueda introducir aún más cambios.

Las transformaciones son difíciles. Luego del caso de Strauss-Kahn, hubo mucha controversia alrededor de la elección de un nuevo director del FMI, y hubo muchas voces que se alzaron para que la persona que tomara el puesto sea un representante de los países de los mercados emergentes. Sin embargo, no se pudo acabar con el monopolio europeo. En el FMI, Estados Unidos todavía tiene derecho al veto. El escándalo de Strauss-Kahn también mostró lo peligroso y lo imprevisible de la reforma del orden económico mundial. Como dice el dicho: Roma no fue construida en un solo día. La reforma del orden económico internacional es una carga pesada y el camino por recorrer es muy largo.(Pueblo en Línea)
15/07/2011

(El autor es profesor y decano de la Facultad de Finanzas de la Universidad de Comercio y Economía Internacional)

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