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Actualizado a las 2011:02:28.08:17

Entretelones de la diplomacia de EEUU en el Medio Oriente

Por Liu Shuimin

En la mañana del 15 de enero, la TV estatal de Túnez anunció la dimisión del primer ministro Mohamed Ben Ali; el 14 de febrero, el presidente egipcio Hosni Mubarak salió de El Cairo para su residencia invernal en el balneario de Sharm el Sheik, en Sinaí, concluyendo así su régimen autocrático de más de 30 años.

En el caso de Egipto, se trata de un estado ubicado en el cinturón del Medio Oriente, donde se le ha considerado factor “estabilizador”.

Mubarak fue “amigo cercano” de EEUU, en respuesta a lo cual propinó duros golpes a los grupos fundamentalistas islámicos enemigos de los intereses de EEUU. Fue asimismo defensor de las negociaciones árabe-israelíes, piedra angular para la política de Washington en su búsqueda de estabilidad en la situación del Medio Oriente. Cuando comenzaron las confrontaciones entre las dos principales corrientes opuestas en Egipto, EEUU inició una serie de activas maniobras, brindando apoyo al gobernante, a quien calificó de “aliado confiable”, según palabras del vicepresidente estadounidense Joseph Biden. Pero según se caldeaba la situación contra Mubarak, EEUU comenzó a impulsar la transición egipcia.

El Oriente Medio es una región clave para la política de dominación de Washington, pues la misma se ubica en un punto de intersección donde convergen líneas verticales estratégicas que la vinculan a Europa, Asia y África. En su suelo se acumulan asimismo ricos recursos hidrocarbúricos. Sus reservas comprobadas alcanzaban los 103.200 millones de toneladas de combustóleo en 2009, o 55,6 por ciento de la reserva global total comprobada de crudo.

No en balde todos los gobiernos estadounidenses de posguerra se plegaron a la visión de que “quienquiera que controle el Oriente Medio y su petróleo, controlará el mundo”.

Para EEUU, el Sha de Irán, Mohammed Reza Pahlevi, depuesto hace 32 años por la revolución islámica, o el presidente egipcio Hosni Mubarak, que dimitió más hace de 10 días, tenían una misión que cumplir. Pero ambos quedaron relegados al rincón del más absoluto olvido cuando dejaron de ser útiles a la estrategia regional de Washington.

Como parte de la misma, EEUU ha estado aupando una diplomacia calzada por el aserto de que la única manera de extirpar el terrorismo será diseminando la democracia por la zona. Mas, ojo, que se trata de un empeño selectivo, como parte del cual EEUU no oculta su ojeriza contra Irán o Libia.

Así las cosas, si algo queda claro, por encima de toda la jerga montada alrededor de conceptos como “los valores universales de la democracia y la libertad”, es la naturaleza permanente del afán de EEUU de siempre agenciarse la mayor cantidad posible de beneficios estratégicos.(Pueblo en Línea)

28/02/2011

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