Actualizado a las 2010:02:22.15:03

Comentario: Los hechos hablan por sí mismos

por Zhang Yun

El 4 de enero de 2010, el grupo del Dalai Lama publicó un artículo titulado “Las afirmaciones de China de que ‘el viejo Tíbet’ era una servidumbre feudal son ficción”. El artículo asegura que antes de 1949, “Tíbet no era ni una sociedad ideal ni un sistema de servidumbre feudal”, y lo describe como una sociedad libre de mendicidad y regida por un estado de derecho, ajena a las hambrunas, en la cual los arrendatarios eran ricos y la economía autosuficiente. El artículo asevera que, comparado con la China de entonces -- e incluso con la China actual – el Tíbet era “una sociedad mucho más civil”.

Resulta inaudito cómo el grupo del Dalai Lama ignora los hechos históricos y celebra abiertamente su pasado de servidumbre feudal, el cual es comparable a la Alta Edad Media en Europa. Tamaña audacia provoca más de una reflexión.

I. Ha sido consenso en la comunidad internacional que el viejo Tíbet viejo estuvo gobernado por una teocracia que practicaba la servidumbre feudal.

Si el Tíbet de antes de 1959 estuvo gobernado o no por un sistema de servidumbre feudal implementado por una teocracia, no es algo que quepa determinar a quienes hablan en nombre de los intereses de los dueños de siervos. Más convincentes en ese sentido son los archivos históricos chinos y extranjeros, así como las investigaciones de los estudiosos profesionales.

La servidumbre feudal del viejo Tíbet quedó registrada en lengua tibetana

Muchos archivos en lengua tibetana contienen registros que prueban la existencia de la servidumbre en el viejo Tíbet.

Un permiso de residencia permanente emitido a favor de siervos locales, y administrado por la Asamblea de los Comunes (Bla-spyi) del monasterio de Drepung, en Lasa, que se guarda en la Antología Histórica de los Archivos del Tíbet, afirma:

“Todos los esclavos, hombres y mujeres, la tierra y los prados donados por los siervos, pertenecen a la Universidad de Losel-ling del monasterio. Además, no se permite a los siervos arrendar sus tierras a otros sin antes informarlo a la universidad, y queda prohibida la huida a los esclavos. No se permite a los siervos casarse con otros esclavos bajo administración de otros monasterios por temor a la pérdida del siervo, y deben comportarse debidamente y pagar a tiempo sus impuestos al monasterio.”

Este archivo prueba lo siguiente: En primer lugar, la licencia publicada por el monasterio de Drepung admite abiertamente que existían siervos en el viejo Tíbet viejo y que los esclavos eran propiedad de los monasterios y carecían de cualquier libertad individual.

En segundo lugar, los siervos estaban confinados dentro del territorio del monasterio y no estaban autorizados a salir del mismo.

En tercer lugar, los siervos no tenían libertad para contraer matrimonio.
Finalmente, los siervos no eran más que simples herramientas parlantes que se limitaban a pagar impuestos al monasterio.

La servidumbre feudal del viejo Tíbet en las escrituras en lengua china

Existen asimismo registros sobre el sistema social del Tíbet en las escrituras chinas desde la última dinastía Qing (1644-1912) hasta 1949. Las mismas muestran con objetividad las características básicas de una sociedad de servidurmbre feudal.
Por ejemplo, cuando el autor y estudioso Chen Jianfu habla de las “clases entre los tibetanos” en su libro “Problemas tibetanos,” publicado en 1937, afirma: “Las familias nobles mantienen el control sobre la mayor parte del Tíbet. Tienen el dinero y el poder, y gobiernan la tierra de común acuerdo con los monasterios. Actúan como una clase exclusiva. … Los nobles son crueles con sus arrendatarios, que sufren constantemente de golpizas que los dejan cubiertos de contusiones y heridas y temerosos a rebelarse.” Por otra parte, los “arrendatarios no tienen ninguna libertad, pues son dominados por sus terratenientes”.

Según la “Nueva historia del Tíbet,” compilada por Xu Guangshi y Cai Jincheng en 1911, “unos 41 artículos del Derecho Penal de Tíbet se derivaron de las costumbres locales de la región, entre ellas algunas extremadamente brutales”. “Los criminales que cometen robos u homicidios serán condenados a muerte, sin importar si son el culpable principal o no. El culpable será atado a una columna y se le dará muerte a flechazos, o se le decapitará y la cabeza cortada se expondrá al público. O se meterá al culpable vivo dentro de una cueva llena de escorpiones. Para los que cometan hurto, se detendrá a sus familiares, y se ordenará a los sospechosos compensar al perjudicado con una cifra varias veces mayor que el valor de lo sustraido. Entonces se le sacarán los ojos y se le cortarán la nariz, las manos y los pies”.

Estos textos muestran que el viejo Tíbet era una teocracia formada por la nobleza y los monjes principales. Se ejercía un código penal extremadamente brutal y se privaba a los arrendatarios de la libertad personal. Todas éstas son pruebas de la existencia de una sociedad de servidumbre feudal teocrática en el viejo Tíbet.

La servidumbre feudal del viejo Tíbet a los ojos foráneos

Muchos extranjeros viajaron al Tíbet en el período de la última dinastía Qing (1644-1911) a 1949. Algunos registraron lo que vieron y oyeron. Sus escritos describen una sociedad atrasada, estancada y basada en la servidumbre feudal.

Edmund Candler, británico, escribió en su libro “La revelación de Lhasa”: “La gente es medieval, no sólo en su sistema de gobierno y su religión, su inquisición, su brujería, sus conjuros, sus pruebas con fuego y aceite hirviente, sino que lo son además en cada aspecto de su vida diaria.”

Otro británico, Charles Bell, que pasó mucho tiempo en el Tíbet en los años 20, escribió en su libro “El Tíbet, pasado y presente” que el viejo Tíbet todavía estaba en la etapa feudal:

“Los nobles del Tíbet ejercen gran poder e influencia… La nobleza, codo con codo con los sacerdotes principales, gobierna la tierra. Al igual que los monasterios, poseen grandes extensiones de tierra”.

El explorador francés Alexander David-Neel rememora en su libro, “El viejo Tíbet hace frente a una nueva China:” “Todos los campesinos del Tíbet son siervos encadenados por deudas de por vida, y es casi imposible encontrar a alguno que haya sido capaz de pagarlas”.

Un estudioso indio, R. Rahul, dijo: los “campesinos en (el viejo) Tíbet, particularmente en las hacidendas de la aristocracia y los monasterios, son en cierto modo siervos.”

Un especialista estadounidense, Dorsch Marie de Voe, se refirió al control espiritual que ejercían los dueños sobre sus siervos usando la religión, en su artículo, “El caso de Donden Ling: Un ensayo sobre la vida de los refugiados tibetanos con propuestas de cambio”. Él escribió: “Desde un punto de vista puramente secular, esta doctrina debe considerarse como una de las formas más ingeniosas y perniciosas de control social ideadas jamás. Para el tibetano ordinario, la aceptación de esta doctrina impedía la posibilidad de cambiar su destino. Si uno nació esclavo, la doctrina del karma enseñaba que tal situación no era culpa del dueño de los esclavos, sino de los esclavos mismos, por haber cometido alguna fechoría en una vida anterior. A su vez, el dueño de los esclavos estaba siendo recompensado por sus buenas acciones en una vida anterior. Si el esclavo intentaba romper las cadenas que lo ataban estaría cometiendo el equivalente a una autocondena a renacer en una vida aun peor que la sufrida ya.” Una gran cantidad de registros muestran que el viejo Tíbet era una sociedad de servidumbre feudal teocrática.
(Pueblo en línea)
22/02/2010

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