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Desde que se propagó a otras partes del mundo la caída de los créditos generada por la crisis de créditos hipotecarios de alto riesgo estadounidenses, han surgido cada vez más llamados para que se reforme el actual sistema financiero internacional.
Henry C.K. Liu, un comentarista chinoestadounidense de economía, escribió en una carta abierta dirigida a la cumbre del G-20 en Washington la semana pasada: "El invierno de 2008-2009 demostrará ser el invierno del descontento económico mundial...".
La carta, publicada por el Asia Times el 8 de noviembre, criticó a los economistas neoliberales, quienes "se autoengañaron al creer que la falsa prosperidad construida sobre deuda podría ser sostenible con indulgencia monetaria".
La carta defiende una nueva arquitectura financiera internacional basada en una versión del Siglo XXI actualizada del Plan de Keynes, propuesto originalmente en Bretton Woods en 1944.
"Esta nueva arquitectura financiera internacional estará destinada a crear (1) un nuevo régimen que opere sin hegemonia monetaria, (2) relaciones de comercio mundiales que apoyen en lugar de que retarden el desarrollo doméstico, y (3) un ambiente económico mundial que promueva incentivos para que cada nación promueva el empleo completo y eleve salarios para su mano de obra", dice la carta firmada también por el macroeconomista estadounidense Paul Davidson y por decenas de otros importantes economistas del mundo.
La propuesta presenta un proyecto prometedor, pero en la realidad el mundo no ha conseguido suficiente dinamismo para reconstruir un nuevo sistema financiero.
ESTADOS UNIDOS DEFIENDE SUS PROPIOS INTERESES
Aunque otras naciones atribuyen la tormenta financiera al fracaso del capitalismo de libre mercado en Estados Unidos, el presidente estadounidense, George W. Bush, se mantuvo firme contra los cuestionamientos a las bases mismas del "capitalismo democrático" y contra la regulación excesiva.
Es "esencial que preservemos las bases del capitalismo democrático", dijo Bush en una reunión con el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, y con el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, el mes pasado.
Bush reiteró la posición estadounidense en la cumbre del G-20 y dijo que un objetivo del encuentro de líderes era reiterar "nuestra convicción de que los principios de libre mercado ofrecen el camino más seguro hacia la prosperidad duradera".
Sin embargo, admitió que tanto el Fondo Monetario Internacional como el Banco Mundial, las dos principales instituciones financieras internacionales creadas en 1944 en Bretton Woods, deben ser modernizados.
La declaración conjunta de la cumbre no mencionó la creación de un encargado del mercado financiero mundial, como demandaron algunos países europeos y emergentes, pero que fue rechazado por Estados Unidos.
Con respecto a los llamados para poner fin a la hegemonía del dólar estadounidense como la única moneda mundial, Japón, un aliado cercano de Estados Unidos, expresó en la cumbre su apoyo al sistema monetario centrado en el dólar.
"Existe una voz que cuestiona si es estable que el dólar estadounidense del país más endeudado del mundo continúe siendo una moneda clave... Pero nuestro primer ministro subrayó (en la cumbre) que ninguna moneda, a excepción del dólar, puede ser usada como una moneda clave", dijo un funcionario japonés a los reporteros.
UE IMPULSA FUERTEMENTE REFORMAS
A principios de este mes, los líderes de la Unión Europea (UE) se reunieron en Bruselas y reforzaron la retórica que pide un rescate del actual sistema financiero mundial tras la crisis financiera.
El primer ministro de Reino Unido, Gordon Brown, pidió la transformación del Fondo Monetario Internacional (FMI), una institución con sede en Washington surgida del acuerdo de Bretton Woods en 1944, como el punto principal de la regulación del mercado mundial y un sistema de advertencia temprana para la economía mundial.
El pidió a las autoridades nacionales que establezcan 30 colegios supervisores que cooperarán para regular a las principales instituciones financieras transfronterizas.
Además, la UE prevé reglamentos más enérgicos a los fondos de cobertura de riesgos, nuevas reglas para las compañías de clasificación de crédito y límites a los pagos de los ejecutivos.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, también planteó la cuestión del sistema monetario mundial en el futuro, una acción que los analistas consideraron como un desafío para el dominio de mucho tiempo disfrutado por el dólar estadounidense.
Los líderes europeos propusieron un plazo de 100 días para preparar el rescate del sistema financiero.
ECONOMIAS EMERGENTES DEMANDAN VOZ Y REPRESENTACION MAYORES
El domingo pasado en Sao Paulo, Brasil, los ministros de Hacienda y presidentes de bancos centrales de 20 importantes naciones acordaron impulsar el papel de las economías emergentes en las negociaciones para rescatar el sistema financiero internacional.
Brasil, Rusia, India, China y otros países en desarrollo dicen que el sistema financiero mundial trazado por las naciones ricas en la década de los 40 ha fracasado en prevenir crisis económicas, lo que refuerza su argumento de que se les debe permitir participar en la búsqueda de una nueva solución.
"Tendremos que cambiar los neumáticos del auto con el auto en movimiento. Esto significa que en un lapso de entre 60 y 90 días necesitaremos soluciones para la nueva regulación financiera", dijo el ministro brasileño de Hacienda, Guido Mantega.
En la cumbre del G-20 en Washington, el presidente chino, Hu Jintao, urgió a la comunidad internacional a que aprenda firmemente las lecciones de la actual crisis finaciera y a que emprenda la reforma necesaria del sistema financiero internacional a través de consultas completas entre todos los involucrados.
"La reforma del sistema financiero internacional debe estar encaminada a establecer un nuevo orden financiero internacional que sea equitativo, justo, incluyente y ordenado y que fomente un ambiente institucional que conduzca al desarrollo económico mundial sano", declaró Hu.
La reforma debe llevarse a cabo en una forma amplia, equilibrada, creciente y orientada a resultados, agregó.
Algunas economías emergentes aprovecharon la cumbre como una oportunidad para hacer escuchar sus voces.
El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, pidió una mayor voz y representación para los países en desarrollo en las organizaciones económicas internacionales, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
El primer ministro de la India, Manmohan Singh, pidió que se realicen los cambios necesarios en la arquitectura financiera mundial para prevenir que vuelva a ocurrir una crisis financiera como la actual.
Como la tormenta financiera está a punto de arrastrar a las potencias más industrializadas hacia una recesión, los analistas opinan que las economías emergentes están adquiriendo una influencia sin precedentes en el escenario mundial. Algunos incluso creen que el camino de los países occidentales hacia la recuperación pasará por las economías emergentes. (Xinhua) 17/11/2008
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