|
Recientemente, dirigidos y apoyados por la camarilla del Dalai Lama, una minoría de monjes de la ciudad de Lhasa, capital de la Región Autónoma del Tíbet, en China, se manifestaron y provocaron disturbios, deteriorando gravemente el orden social normal de Lhasa, causando un gran daño a la vida, seguridad y bienes de los ciudadanos. Después del estallido del incidente, el gobierno regional adoptó inmediatamente las medidas necesarias para reprimir, de acuerdo con la ley, los crímenes violentos. Actualmente, el orden público de Lhasa ha recuperado el pulso normal. A continuación, les proporcionaremos detalles acerca de la comisión de los citados crímenes.
El pasado viernes por la mañana, algunos monjes atacaron con piedras a los policías que realizaban una patrulla de rutina en el barrio nororiental de la ciudad. Más tarde, grupos de alborotadores desataron violentos y destructivos disturbios, incendiando edificios, vehículos policiales y privados, saqueando bancos, escuelas, hospitales, instituciones públicas y tiendas, y atacando incluso a peatones inocentes. Nimaciren, rector de la Escuela Primaria Haicheng de la ciudad de Lhasa, dijo que cuando los estudiantes regresaron a la escuela después de terminar el almuerzo, los alborotadores atacaron el colegio.
"Esos alborotadores atacaron locamente el edificio de nuestra escuela, amenazando seriamente la vida y la seguridad de los estudiantes y profesores y los bienes de la escuela. Fue un momento muy peligroso. Organizamos inmediatamente a los profesores para llevar los alumnos a las aulas y protegerlos. También informamos enseguida a los padres de los niños para garantizar que los llevaran a casa cuanto antes para ponerlos a salvo sin mayores contratiempos. El incidente causó a la escuela unas pérdidas económicas valoradas en cerca de 1,4 millones de yuanes. Y lo peor es que causó un daño psicológico irreparable en el corazón de los niños. "
Al mencionar lo que pasó aquel día, Dawayuzhen, alumna del grupo 4 del segundo año, confesó que aún tiene miedo.
"Vi que algunas personas estaban golpeando a los policías y otros saboteaban las tiendas. Pasé mucho miedo. Mi abuela no me dejó ir más a la escuela. Por eso, me quedé en casa 3 días. "
Según se informó, los alborotadores asesinaron a 13 civiles inocentes, causaron heridas graves a una docena de policías, quemaron más de 210 edificios comerciales y residenciales, y destruyeron 56 vehículos. Feng Bixia, propietaria de una de las tiendas saqueadas por los alborotadores, nos contó su triste experiencia sin poder dejar de llorar. El día 14 por la tarde, cuando estaba en la cocina, un vecino suyo le dijo que cerrara la puerta. La niñera y un niño tibetano de 5 años escaparon y se escondieron en la casa de Feng porque estaban asustados. El niño quiso regresar a su casa. El marido de Feng abrió la puerta, y los alborotadores lanzaron bloques de cemento contra ellos, hiriendo a Feng. Su marido y el niño fueron golpeados por los alborotadores.
Las 4 tiendas de otra víctima, Peng Xiaobo, fueron quemadas por los alborotadores. La familia de Peng saltó por la ventana para escaparse. Su esposa rompió la espina dorsal y su tío y prima fueron quemados y fallecieron.
Los crímenes sangrientos causaron estupor, incredulidad y la enérgica condena entre personas de diferentes círculos sociales del Tíbet. Los heridos han recibido un tratamiento adecuado y el orden social ya está básicamente restablecido.(CRI) 21/03/2008
|