Actualizado a las 2007:12:20.11:07

Artículo fin de año: Ban Ki-moon gana credibilidad en su primer año al frente de la ONU

Desde que Ban Ki-moon juró su cargo de secretario general de la ONU el 14 de diciembre de 2006, el surcoreano ha inyectado una nueva cultura, con cambio y connotación, a la organización. Pese a las expectativas, dudas, apoyos e incertidumbres, Ban está ganando credibilidad para la ONU y para sí mismo, con su estilo asiático único.

Este veterano diplomático, con un perfil más bien bajo, ha tratado de liderar el Secretariado de una forma equilibrada y hábil. Ban da la misma importancia a los procedimientos y a los resultados, evitando la contradicción y la confrontación, y eligiendo la diplomacia entre bastidores. Ban adora el pragmatismo y busca el compromiso siempre que sea posible.

Poco después de asumir el cargo, Ban señaló al Consejo de Seguridad que "necesitamos observar las estructuras de organización de todos los departamentos y oficinas relativos a la paz y la seguridad, y encontrar la forma de reforzar nuestras capacidades".

Ban no ha escatimado esfuerzos a la hora de perseguir un equilibrio de poder e intereses entre los estados miembros. Instó a su personal a dimitir de forma colectiva en un plazo de tiempo antes de redistribuir las posiciones.

Funcionarios de Estados Unidos, Reino Unido, China, Francia y Japón asumieron las jefaturas de los mayores departamentos de la organización, convirtiéndose en subsecretarios generales de la ONU. Los africanos asumieron el importante puesto de la vicesecretaría general, mientras que a un latinoamericano fue a parar la subsecretaría general de gestión.

De esta forma, Ban logró un ambiente de equilibrio y estabilidad internos, logrando un amplio apoyo de las grandes potencias y de los países en desarrollo.

Antes de convertirse en jefe de la ONU, Ban anunció que establecería los más altos estándares éticos y reestablecería el crédito de la organización después del escándalo resultado del programa petróleo por alimentos.

"Debemos lograr los mayores estándares de integridad y comportamiento ético para los empleados de la ONU", apuntó en una ocasión.

En este sentido, y en pos de lograr una mayor transparencia financiera de la ONU, Ban instó a todos sus altos funcionarios a revelar al público su situación financiera, y él mismo sirvió de modelo al hacer lo propio y entregar una auditoría de sus cuentas realizada por la entidad privada Pricewaterhouse Coopers a la Oficina de Etica de la ONU.

De esta forma, Ban ha buscado hacer frente a las sospechas de corrupción generalizada que se ciernen sobre la organización.

Ban también mejoró el papel de la Oficina de Servicios de Supervisión Interna de la ONU (OIOS, siglas en inglés), separándola del departamento de gestión y situándola bajo control directo de la jefatura de la ONU. Asimismo, propuso un presupuesto independiente para la OIOS, lo que dará al órgano completa independencia para cumplir con sus responsabilidades.

En lo relativo a la reforma destinada a reforzar la capacidad para las operaciones de paz de la ONU, Ban mostró fuerza y compasión. Sus propuestas, que incluyen la reestructuración del Departamento de Operaciones de Paz y la creación de un Departamento de Apoyo en el Campo diferenciado, contaron en un primer momento con la oposición de un amplio número de estados miembros. Sin embargo, tras mucha perseverancia y unos pocos compromisos, convenció con éxito a los estados miembros para que aprobaran las propuestas.

Ahora, Ban está centrando su atención en el departamento político y está preparado para llevar a cabo una serie de reformas. Estas propuestas han lanzado un debate entre los estados miembros. En su informe a la Asamblea General sobre el presupuesto bienal, Ban mostró su intención de mejorar la capacidad del departamento mediante un incremento del personal, una profundización de las funciones y el establecimiento de oficinas locales en algunos puntos conflictivos.

Ban aseguró igualmente estar preparado para la reforma del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales en 2008, algo por lo que han abogado los países en desarrollo desde hace años.

El secretario general de la ONU suele impulsar sus reformas de forma discreta y suave, casi indetectable. Sin embargo, para el Secretariado de la ONU, los logros son inspiradores y los cambios resultan profundos.

En lo referente a los asuntos internacionales, Ban ha hecho uso completo de sus décadas de experiencia diplomática, logrando progresos sustanciales en muchos frentes.

En la crisis de Darfur, ha cambiado el tono de la ONU de acusar al gobierno sudanés de violar los derechos humanos en esta región del país a subrayar que la raíz del conflicto está en una falta de recursos naturales. Este cambio ha sido acogido con satisfacción por el gobierno sudanés. Además, ha propuesto una estrategia a tres partes con un proceso político, una operación de mantenimiento de la paz, y la promoción de ayuda humanitaria y asistencia al desarrollo en un intento por resolver la crisis.

Ban nombró al ex presidente la Asamblea General Jan Eliasson como su nuevo enviado especial allí, acogió varias negociaciones entre el gobierno sudanés, los rebeldes y los países implicados, y buscó además el apoyo de las potencias impotantes, entre ellas Estados Unidos, China y la Unión Europea (UE), para que contribuyan a una solución final al conflicto. Sus esfuerzos llevaron a un acuerdo sobre el despliegue de una Fuerza de Paz Híbrida.

Ban conoce bien el importante papel que juegan los países más destacados del mundo dentro del sistema de la ONU, y en especial el rol de los Estados Unidos. En parte, el éxito de un jefe de la ONU depende del apoyo estadounidense. Por ello, Ban ha viajado cinco veces a Washington D.C. en menos de un año.

Asimismo, el secretario general ha dedicado mucho tiempo a contactar con los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, explorando la posibilidad de hacer que la organización regrese a Irak tal y como ha solicitado la administración Bush. En agosto, el consejo adoptó una resolución para extender el papel de una misión de la ONU allí, un punto decisivo respecto a la era Annan hacia el proceso de reconstrucción tras la guerra en ese país.

A cambio las críticas desde la capital estadounidense hacia la ONU han remitido notablemente, y ahora los medios de Estados Unidos adoptan una actitud más positiva con la organización, lo que ha creado un ambiente favorable para Ban, mientras las encuestas muestran que la mayoría de los estadounidenses mantienen una actitud positiva hacia la misma.

Otro tema que ha impulsado la credibilidad de Ban es el cambio climático, que el surcoreano cree que supone un desafío para la humanidad. Algunos le ven como "un hombre con la misión de hacer frente al cambio climático" y el propio Ban ha manifestado en varias ocasiones la necesidad de que el mundo alcance un acuerdo con urgencia para hacer frente al fenómeno.

Al mismo tiempo, enfatizó que "las Naciones Unidas son un foro natural para construir el consenso y negociar una acción global futura", tratando de asegurar un papel líder para la organización en su batalla contra el cambio climático.

Con sus esfuerzos diligentes, se estableció un encuentro al margen de la Asamblea General de la ONU sostenida en septiembre, forjando una coalición para acelerar una respuesta global al cambio climático y construir un ímpetu internacional para la cumbre principal, que se ha celebrado en Bali (Indonesia).

Para Ban, la cita de Bali ha de ser el punto de comienzo para unas negociaciones en torno a un marco de lucha contra el cambio climático que sustituya al Protocolo de Kyoto, que expira en 2012. Asimismo, pidió una hoja de ruta que resulte en un acuerdo para el futuro antes de 2009.

El secretario general de la ONU, en su primer año en el cargo, también se ha volcado con pasión en la situación en Oriente Medio, la crisis nuclear de Irán, la desnuclearización de la Península Coreana, y las revueltas populares antigubernamentales en Myanmar. En todos estos frentes realizó llamadas, organizó conferencias, buscó asistencia, mandó enviados especiales, y utilizó otros medios para promover soluciones diplomáticas.

Sin embargo, evitó interferir en el trabajo del Consejo de Seguridad de la ONU o en otras instituciones que están tratando con estos asuntos. Como él mismo dijo, lejos de ser un líder, el secretario general de la ONU ha de jugar un papel de armonizador y constructor de puentes. (Xinhua)
20/12/2007

 Más  
Noticias de PCCh