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La controversial explotación del litio en Chile

Actualizado a las 15/06/2012 - 09:49
SANTIAGO, 14 jun (Xinhua) -- La licitación abierta por el gobierno de derecha de Chile para la explotación de los yacimientos de litio en el norte del país ha vuelto a generar un debate político, debido a que la oposición considera que se está privatizando la extracción de este mineral, la cual debe ser asumida por el Estado.
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Por Zhao Yanyan

SANTIAGO, 14 jun (Xinhua) -- La licitación abierta por el gobierno de derecha de Chile para la explotación de los yacimientos de litio en el norte del país ha vuelto a generar un debate político, debido a que la oposición considera que se está privatizando la extracción de este mineral, la cual debe ser asumida por el Estado.

Hasta ahora han surgido casi 100 proyectos extranjeros interesados en el litio chileno, cuyas principales reservas se encuentran en el desierto de Atacama.

El Ministerio de Minería de Chile venderá a partir del 31 de julio las bases de la licitación, las cuales permitirán otorgar el Contrato Especial de Operación para la Exploración, Explotación y Beneficios de Yacimientos de Litio, más conocido como CEOL.

Este contrato no viola la ley vigente desde los años 80, que contemplaba al litio como material "estratégico", por ser un componente para la fabricación de armas nucleares, condición por la cual no puede explotarse.

Tras el fin de la Guerra Fría en los años 90 y ante la nueva configuración política del mundo, el litio dejó de ser un mineral "tan estratégico" como para mantenerlo como reserva bajo la tierra, debido a que ahora representa un gran negocio por su aplicación en las nuevas tecnologías.

Sin embargo, dos senadores opositores, Isabel Allende y Mariano Ruiz Esquide, rechazan la licitación pública nacional e internacional para explotar el litio, y han pedido al gobierno acelerar la tramitación del proyecto de ley que modifica el artículo 19 número 24 de la Constitución Política del Estado para la nacionalización del mineral.

En respuesta, el gobierno del presidente chileno Sebastián Piñera estableció la fórmula del CEOL para dar posibilidad al sector privado que desarrolle el litio, lo cual no había ocurrido ni durante el régimen militar (1973-1990) ni en los cuatro gobiernos consecutivos de la Concertación (1990-2010).

Ese contrato permite que el inversionista privado reciba una retribución mensual equivalente a 93 por ciento de las ventas brutas, mientras que el 7 por ciento restante correspondería al pago de un "royalty" (impuesto especial) al Estado.

Según el gobierno, a ese tributo se puede sumar un pago a la renta y otras gratificaciones, lo cual, en total, hará que el Estado reciba 50 por ciento de las utilidades de la compañía privada.

No obstante, los legisladores opositores plantean que esa fórmula es una pantalla para encubrir la privatización del litio.

Este mineral es un elemento químico no metálico, y está considerado como "el mineral del siglo XXI" o el "oro blanco", en cuya extracción se utilizan tecnologías limpias.

Su mercado actual es pequeño y no sobrepasa la cifra de 500 millones de dólares anuales.

El precio actual está entre 6.500 y 7.000 dólares la tonelada en el mercado internacional.

Desde 1998, según expertos chilenos, la demanda mundial de este mineral aumentó más de 200 por ciento, con buenas proyecciones futuras debido al uso que tiene en las baterías recargables de equipos tecnológicos como teléfonos celulares, relojes, reproductores mp3, computadoras portátiles y automóviles eléctricos e híbridos.

A esto su suma su utilización en la generación de energía nuclear.

El interés mostrado por las empresas australianas y sudcoreanas en la explotación del litio chileno indica la gran expectación que puede suscitar la apertura al sector privado de los yacimientos del Salar de Atacama.

Casi toda la actual producción chilena de litio se vende a Japón, que produce baterías de todo tipo.

El litio también se emplea en aplicaciones de transferencia de calor y, por su potencial electroquímico, constituye un ánodo adecuado para las baterías eléctricas.

La minería chilena del litio se desarrolla actualmente a través de yacimientos de la estatal Corporación de Fomento Fabril (Corfo), que tiene dos contratos de explotación con privados, en los cuales se establecen límites al mineral que se puede extraer.

Esos contratos corresponden a las empresas SQM (ex Soquimich) y Sociedad Chilena del Litio (SCL).

Soquimich era estatal y fue privatizada durante el gobierno militar en Chile, para ser adquirida por el entonces yerno del fallecido dictador chileno Augusto Pinochet, Julio Ponce Lerou, quien preside ahora SQM.

Las cuotas restringidas a esas compañías son de 180.000 y 200.000 toneladas en un período de 30 años, respectivamente.

Ahora no sólo está en juego la eventual privatización de las explotaciones mineras de litio, sino también lo que pasará con los actuales contratos que Corfo mantiene con esas empresas hasta 2030.

Estas dos compañías constituyen un duopolio que en 2011 cubrieron el 58 por ciento del mercado mundial.

La futura demanda de vehículos eléctricos e híbridos eléctricos ha despertado el interés de los mercados internacionales por este mineral.

Las metas de disminución de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) para hacer frente al cambio climático, en particular las asumidas por los países desarrollados, hacen prever el reemplazo de la gasolina y el diesel por las baterías de litio como combustible principal de los vehículos.

En esa tendencia, el desarrollo de modelos económicamente factibles de vehículos eléctricos e híbridos-eléctricos ha avanzado rápidamente.

Este año se calcula que unos 10 fabricantes de vehículos del mundo han presentado modelos con baterías de litio, con un total de más de dos millones de autos.

Además, este mineral es un estabilizador del estado de ánimo. Las sales de litio, como el carbonato de litio (Li2CO3) y el citrato de litio, se emplean en el tratamiento de la hipomanía y el trastorno bipolar en las personas, aunque se ha extendido su uso para controlar la depresión mayor.

Se piensa que su eficacia contra estos trastornos se basa en sus efectos agonistas sobre la función serotoninérgica.

El cloruro de litio y el bromuro de litio tienen una elevada hidroscopicidad, por lo que son excelentes secantes.

El segundo se emplea en bombas de calor de absorción, entre otros compuestos como el nitrato de litio.

También el estearato de litio es un lubricante general en aplicaciones a alta temperatura.

El hidróxido de litio se usa en las naves espaciales y submarinos para depurar el aire mediante la extracción del CO2, y es un componente común de las aleaciones de aluminio, cadmio, cobre y manganeso empleadas en la construcción aeronáutica y en la fabricación de cerámicas y lentes para los telescopios de la astronomía internacional.

En el área nuclear, los isótopos radiactivos de litio se fraccionan en una gran variedad de procesos naturales, incluida la precipitación química en la formación de minerales, procesos metabólicos y la sustitución del magnesio y el hierro en redes cristalinas de minerales arcillosos.

Además de Chile, Bolivia y Argentina cuentan también con grandes reservas de litio.

Es un hecho que la licitación de este mineral sobre la base de CEOL va a atraer inversiones extranjeras, pero la oposición de centroizquierda va a seguir en su empeño para que sea el Estado el principal productor del litio, cuya relevancia crece en el mundo y seguramente constituirá una fuente importante de ingresos para el país.

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