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Ramón Carlín recuerda su regata alrededor del mundo

Actualizado a las 25/05/2012 - 10:20
MEXICO, 24 may (Xinhua) -- La historia del mexicano Ramón Carlín es la de un campeón excepcional en un país sin tradición marinera, pese a los 11.000 kilómetros de litoral que lo rodean entre el Oceano Pacífico y el Golfo de México.
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Por Raúl Vilchis Olalde

MEXICO, 24 may (Xinhua) -- La historia del mexicano Ramón Carlín es la de un campeón excepcional en un país sin tradición marinera, pese a los 11.000 kilómetros de litoral que lo rodean entre el Oceano Pacífico y el Golfo de México.

En 1974, Carlín ganó la regata de la vuelta al mundo y puso en el mapa de los grandes marinos el nombre de México.

En la actualidad y con 89 años de edad, el denominado Rey de la Vela todavía sonríe en su residencia en la Ciudad de México cuando recuerda aquella travesía a bordo del Sayula II en la que tardó 152 días, 22 horas y 30 minutos, con paradas en Ciudad del Cabo, Sudáfrica; Sydney, Australia; y Río de Janeiro, Brasil, para darle la vuelta al planeta antes de regresar a Inglaterra.

La carrera transoceánica arrancó en septiembre de 1973 cuando partieron de Portsmuth 17 barcos, de los cuales el más pequeño era el de bandera mexicana, con apenas 20 metros de eslora y con una tripulación familiar: su hijo Enrique y su esposa, además de otros seis mexicanos, dos ingleses, un holandés y un australiano.

"La diferencia para ganar fue el barco y la tripulación. No tuvimos tiempo de entrenar, y era mi plan conocer a la tripulación y ayudarlos a mejorar en el manejo del barco en la primera etapa, pero todos salieron muy buenos", dijo Carlín en entrevista con Xinhua.

Su pasión por el mar comenzó tarde, cuando tenía más de 40 años y la cotidianidad de largas jornadas laborales dirigiendo su empresa de muebles le exigían una vía de escape.

Así, por recomendación de su hermano, compró su primer velero, el Sayula I, nombre que le dio por la ciudad del estado de Jalisco, donde nació su esposa Francisca.

Comenzó con regatas cortas en el balneario de Acapulco (Pacífico mexicano), pero su incansable gusto por ver el tiempo transcurrir entre millas y millas náuticas, lo llevaron a navegar las aguas de largo aliento, la primera entre Los Angeles y Hawai.

Después, una serie de casualidades, un anuncio en el periódico que leyó su hijo que estudiaba en Escocia y su espíritu aventurero le llevaron a inscribirse para participar en la primera edición de la Volvo Ocean Race denominada entonces Whitbread Round the World Race.

"Lo que me llamó la atención era que era una aventura, nadie sabía por donde ir, era la primera vez que una vuelta al mundo con tripulación completa y en competencia se iba a dar", recordó Carlín, sentado en su estudio, rodeado de trofeos y fotografías que le dejóaquella épica carrera.

El momento más difícil, señaló Carlín, se dio en la segunda etapa de la carrera cuando una ola inusual, "calculamos de 14 metros" volteóel barco de fabricación finlandesa cuando iban camino a Sydney, Australia.

"La pasamos mal, se mojaron los radios y se trabaron las bombas para sacar el agua, pero aguantó la quilla (estructura sobre la que se construye un barco) y pudimos seguir; no nos hundimos", reparó.

No menos complicada fue la situación de su esposa que lo acompañó en la primera etapa que duró 44 días de Porthsmuth a Ciudad del Cabo, Sudáfrica, donde se fastidió de verse días y noches rodeada de agua.

"Ella lloraba, me decía: Ramón ¿Por qué me trajiste?", comentó Carlín, entre risas, porque recordó que en tierra también la pasó mal porque"no había tramitado el visado y estaba como ilegal en Sudáfrica. Tardó más tiempo en volver a México".

De la odisea a bordo del Sayula II, Carlín no duda en afirmar que siempre pensó en ganar y que "ha tenido suerte en la vida" porque pudo disfrutar y ganar con un ejercicio que lo liberó de la cotidianidad.

"A mi me gusta mucho el mar las travesías largas, hay gente que dice no le ve ningún chiste porque es ver agua y agua, pero eso a mi me encanta" y concluyó "sobre todo en el velero veía la libertad que con las fuerzas de la naturaleza se hace el deporte".

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