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Actualizado a las 2011:03:03.11:02

Destacan comercio y política en gira de Zapatero por Qatar, EAU y Túnez

Por J. Díaz y E. Martin

El presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero realizó del 28 de febrero al 2 de marzo una gira por Qatar, Emiratos Arabes Unidos (EAU) y Túnez, con objetivos económicos y políticos, en medio de la ola de manifestaciones ciudadanas que se extiende por el mundo árabe.

Las visitas oficiales a Qatar y EAU llevaban tiempo gestándose desde la Moncloa y tienen un marcado carácter comercial.

El primer objetivo económico era captar inversiones internacionales para España, específicamente para las cajas de ahorros, que precisan capitalización para cumplir los nuevos requisitos de liquidez y calmar la incertidumbre sobre la solvencia del sistema financiero y, por ende, del sector público español. En este sentido, el viaje se puede calificar como un éxito.

En las conferencias conjuntas del presidente Zapatero con sus anfitriones, se anunciaron importantes inyecciones de capital de los fondos soberanos de estos países.

El primer ministro qatarí Hamad bin Jaber al-Thani comunicó que el fondo soberano qatarí invertirá 300 millones de euros en las cajas de ahorros españolas, además se está negociando una inversión por un total de 3.000 millones de euros en inversiones en empresas españolas del sector energético y las telecomunicaciones.

En la siguiente visita, el jeque Mohamed bin Zayed al Nahyan, príncipe heredero de los Emiratos Árabes Unidos, anunció que su país también invertiría 150 millones de euros en las cajas de ahorros españolas.

El segundo objetivo económico era facilitar la concesión de contratos y las inversiones de empresas españolas en ambos países del Golfo Pérsico. En este sentido, el viaje también ofrece cifras positivas.

De hecho, en los últimos meses, empresas españolas han obtenido contratos en los EAU por valor de 1.400 millones de euros, que el gobierno español afirma que han sido facilitados por los contactos con el gobierno de los Emiratos.

Igualmente, en Qatar se ha presentado un acuerdo de cooperación en infraestructuras de transporte que facilitará a las empresas constructoras españolas, de las más potentes del mundo, obtener contratos para realizar las obras que Qatar prevé realizar con motivo de la organización del Mundial de Fútbol.

Desde este punto de vista, es difícil objetar la oportunidad y los resultados del viaje. El ranking que publica el Sovereign Wealth Fund Institute (SWF), muestra el fondo soberano de Abu Dabi como el fondo más importante del mundo en volumen de capital y el de Qatar también ocupa un lugar de privilegio.

Como destino de las inversiones españolas, estos países son también muy relevantes, especialmente por su elevado gasto en infraestructuras, un sector con un cluster estratégico de empresas españolas de proyección internacional.

No obstante, algunos critican el recurso a la captación de inversiones de fondos soberanos para recapitalizar el sector financiero y el sector energético español. La crítica suele provenir de la opacidad en el comportamiento de estos fondos y que sus titulares son gobiernos extranjeros, lo que podría eventualmente suponer un conflicto internacional de intereses.

Estas críticas se basan sobre todo en el nacionalismo comercial. Pero, ¿tiene sentido oponerse a la entrada de estos fondos soberanos? ¿qué alternativas existen para recapitalizar estos sectores españoles?

Es necesario recordar que, si bien es cierto que los fondos soberanos son titularidad de un gobierno extranjero, no es menos cierto que su papel es cada vez más relevante como inversores internacionales. Además, no está garantizado que fondos de titularidad y gestión privada como los Hedge Fund tuvieran un comportamiento menos especulativo que los fondos soberanos.

De hecho, como han puesto de manifiesto muchos analistas, el gran volumen que invierten los fondos soberanos en acciones provoca que no puedan realizar una salida muy rápida de las compañías donde han invertido, sin reducir drásticamente el precio de las acciones y, por tanto, perder mucho dinero con dicha venta.

El capitalismo es cada vez más internacional, y la compra masiva de acciones comporta que al comprador le interesa que dicha compañía mejore, para que los dividendos y el valor de las acciones se incrementen, independientemente de su nacionalidad.

Las mismas reticencias se plantearon por algunos sectores en Estados Unidos en 2008, pero los fondos soberanos de estos países también compraron importantísimos volúmenes de acciones de entidades financieras norteamericanas como Citigroup, que ayudaron a recapitalizar el sistema.

Por supuesto, sería necesario demandar un comportamiento más transparente de los fondos soberanos y el cumplimiento de una regulación ética en las inversiones, como la que está siendo desarrollada por la OCDE.

No obstante, estas cautelas no deberían llevarnos a rechazar la captación de inversiones de estos fondos, en un momento donde o bien España obtiene financiación privada para sus cajas de ahorros, o bien el gobierno se verá obligado a inyectar capital público, con el consiguiente incremento del déficit, la deuda pública y la posibilidad de tener que acudir a una inversión extranjera, pero esta vez en forma de rescate del FMI y la UE, que se tendría que devolver con intereses, cuando la compra de acciones por los fondos del Golfo no implica esta carga.

El problema no es la nacionalidad de los accionistas, sino establecer una adecuada regulación de los mercados financieros que cree incentivos correctos, penalice comportamientos especulativos y garantice la transparencia y el buen gobierno de los gestores de las grandes empresas en los sectores estratégicos.

Sin esta regulación, no está garantizado el buen funcionamiento del sistema financiero, sean los inversores públicos o privados, nacionales o extranjeros, como han puesto de manifiesto las abundantes turbulencias financieras provocadas por fondos privados de capital riesgo en todo el mundo.

En cuanto a la facilitación de los contratos de empresas españolas en el Golfo, es verdad que estos contratos se gestan lentamente, en negociaciones previas y que no son fruto solamente de este viaje. Pero no es menos cierto que una visita de alto nivel entre mandatarios incentiva que dichas negociaciones lleguen a buen puerto y ayuda a remover obstáculos políticos.

Por tanto, en el ámbito económico, el viaje puede ser considerado un completo éxito del gobierno español. Pero ¿Y el punto de vista político? ¿En medio de la revuelta generalizada de los jóvenes árabes clamando por democracia era adecuado visitar los emiratos del Golfo Pérsico?

A la vista de los acontecimientos parece evidente que la visita de José Luís Rodríguez Zapatero a Túnez ha tenido una notable dimensión política y un marcado carácter simbólico.

La idea de "Alianza de civilizaciones", impulsada por el presidente Zapatero en el marco de las Naciones Unidas, también ha estado presente como justificación política de la visita.

Dicha idea, esbozada como una alianza entre Occidente y el mundo árabe y musulmán con el fin de combatir el terrorismo internacional por un camino diferente al militar, ha venido siendo el principal argumento en el plano internacional del presidente Zapatero durante su mandato.(Xinhua)
03/03/2011

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