|
El gobierno chileno comenzó el día 13 a implementar un plan de ayuda de emergencia para las más de 7.000 personas que debieron abandonar sus viviendas tras la erupción del volcán Chaitén en el sur del país.
El ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, anunció que se entregará un estipendio de 400 dólares por familia y otro de 40 para cada niño y anciano, además de que se asegurará la alimentación y albergue provisorio para todos los evacuados por un mes.
Esta ayuda está dirigida a los habitantes que abandonaron la localidad de Chaitén y los residentes de Futaleufú, que han sufrido los efectos del desastre ecológico.
Muchos de los desplazados se reubicaron en casas de familiares en otras ciudades, y ahora hay unos 800 viviendo en albergues en las ciudades de Castro, Osorno y Puerto Montt.
El plan incluye becas de educación para las personas de Chaitén que perdieron su fuente laboral. Habrá cupos en la enseñanza básica y media en cualquier establecimiento del país; beca de arancel por el resto de 2008 para estudiantes en educación superior y beca de mantención en caso de ser necesario.
Además, habrá un plan de rehabilitación productiva con capital de trabajo, reposición de inventarios y acceso a financiamiento con asistencia técnica gubernamental, dentro de la actividad de la micro y pequeña empresa de Chaitén y Futaleufú.
A mediano y largo plazo habrá otro estipendio de retorno a la provincia de Palena; la reposición de pérdida de masa ganadera; un pacto para compra de tierras; y la reasignación de programas de vivienda para los pobladores de Chaitén a otras localidades y asignación de viviendas extraordinarias en Palena.
Todos los evacuados siguen pendientes de la evolución del volcán, que marcará en los próximos años el futuro de una región que vive de sus aguas, tierras y ganado.
Su erupción, tras miles de años de silencio, rompió el pasado 2 de mayo la calma de los habitantes de Chaitén, un pequeño pueblo de 4.500 habitantes, a 1.200 kilómetros de Santiago y fragmentada en islas, ríos, senos y fiordos.
Las cenizas que emanan de volcán han dejado un sombrío panorama para el futuro de la agricultura, la ganadería y la pesca en la zona, y el mayor problema para los habitantes es la incertidumbre respecto a cuándo terminarán las erupciones y si podrán volver a sus hogares.
Se estima que Chile tiene unos 1.200 volcanes, de ellos más de 125 se encuentran activos, concentrándose en su mayoría en el sur del país. El Chaitén no tenía registro oficial de erupciones en los últimos 450 años, y ahora sus cenizas afectarán la capa de ozono, por el azufre y carbono que contienen.
La columna de humo y cenizas de este volcán se eleva a unos 30 kilómetros y no hay pronóstico de cuándo irá a cesar su actividad.
Expertos han advertido que, en caso de que el volcán llegara a expulsar lava, esto ayudaría a aumentar, en el largo plazo, la fertilidad de la tierra, aunque eso implicaría también la destrucción de la totalidad del poblado de Chaitén, fundado hace más de 30 años.
En el lugar sólo quedan algunas mascotas y pocos caballos, que son alimentados por brigadas de policías que realizan visitas rápidas. El ganado de los residentes fue trasladado a zonas seguras.
Se prevé que en el futuro se incremente el turismo científico en esa zona sureña de Chile y pudiera reactivar la economía de la zona, donde cerca del 10 por ciento de las empresas se dedican a actividades relacionadas con la naturaleza, como el "rafting", la pesca deportiva o los paseos a caballo. (Xinhua) 14/05/2008
|