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| Caras de alegría |
Se estableció una lista exhaustiva de criterios antes de que se pusiesen a trabajar. Como país anfitrión, Alemania debía ser reconocible instantáneamente en el emblema, al igual que el carácter apacible y relajado del torneo de 2006. Debía ser poco convencional, sin ser tecnocrático, y estar en consonancia con la imagen de marca de la FIFA.
Como organizadora del evento, la FIFA encargó a la agencia londinense Whitestone que idease el emblema. La elección de Whitestone se basó en el excepcional trabajo que realizó con el emblema de la Copa Mundial de la FIFA Corea/Japón. Algunos elementos de esta creación, en concreto la copa, quedan patentes en el emblema de 2006, y volverán a aparecer en todos los emblemas de las futuras Copas Mundiales de la FIFA.
"Quisimos abrir el apetito por una Copa Mundial de la FIFA que esperamos sea festiva," explicó Andreas Abold, propietario de Abold, la agencia encargada por el Comité Organizador para que trabaje junto con sus colegas de Londres en el diseño del emblema: "Nuestro objetivo era transmitir, a través de un símbolo, las incomparables emociones que sólo el fútbol puede evocar."
Después de numerosas deliberaciones preliminares, las mentes creativas de las dos agencias se reunieron en privado durante tres días en septiembre de 2001. El papel fluyó a medida que se proponían y rechazaban bosquejos e ideas, que iban "de lo convencional a lo extraordinario." Luego vinieron muchísimas reuniones: en la sede muniquesa del Comité Organizador de Alemania, en las oficinas de Whitestone en Londres y en los despachos de la FIFA en Zúrich. Hubo debates, deliberaciones y a veces discusiones. El resultado final fue "Las caras de alegría del fútbol." (CRI)