Actualizado a las 2008:08:14.19:20

Dos adolescentes salvan el honor de la natación china en los Olímpicos

Cuando las chinas Liu Zige y Jiao Liuyang iniciaron su remontada en la final de los 200 metros mariposa de Beijing 2008, estaban decididas a dejar atrás a todas sus contrincantes, especialmente a la hasta hoy campeona olímpica y a la campeona mundial vigente. Al final, también dejaron atrás el récord mundial que regía cuando empezó la prueba.

Después de ser la primera en tocar la pared tras sólo dos minutos y 4,18 segundos, Liu, de 19 años, supo que a partir de entonces dejaría de ser una desconocida.

La recién llegada "novata" se adueñó de la primera medalla de oro para su país en un deporte en el que no abrigaba mayores esperanzas de siquiera llegar al podio en estas Justas, mientras que su compañera Jiao, también debutante en las Olimpíadas, se hizo a la plata llegando sólo 0,54 segundos después, en el carril vecino.

"Nunca pensé que ganaría la carrera. Ya estaba lo suficientemente contenta con haber llegado a la final y mejorado mi propia marca", dijo la joven campeona.

Pero Jiao, un año menor, y quien fue cuarta en los Campeonatos Mundiales del año pasado, sí estaba muy decidida a subir a lo más alto del podio.

"Voy por el oro", dijo con firmeza después de terminar las series en 2:06,89, 0,17 segundos por debajo de su marca personal.

La campeona mundial, la australiana Jessicah Schipper, lideró las dos primeras mangas a un ritmo que la mantenía con un nuevo récord mundial al alcance de su mano, pero Liu, quien se clasificó a la final con el mejor registro de las eliminatorias, la persiguió con vehemencia, y enloqueció a los espectadores con un despiadado sobrepaso en los terceros 50 metros.

Eventualmente, Liu terminó su primera final olímpica más de dos segundos por delante de Schipper, mientras que la defensora de la corona olímpica, la polaca Otylia Jedrzejczak, apareció completamente fuera de forma, y se ubicó en un lejano cuarto lugar con 2:07,02 minutos.

Cuando Liu sacó su cabeza del agua y se dio vuelta para ver su registro en el tablero, ver su nombre en la primera línea casi le quita el poco aliento que le quedaba.

"Sabía que lo iba a hacer bien en la final, pero la verdad el resultado fue más de lo que esperaba. Fue completamente sorprendente", dice.

Con una altura de 1,81 metros y una excelente forma, Liu entró al equipo nacional el año pasado, luego de diez años de estar dedicada al deporte. Según su entrenador, Jin Wei, de entrada Liu no parecía ser una ficha ganadora, pero sí una promesa con un gran potencial, una gran resistencia, y mucha dedicación.

"No es el tipo de deportista del que debes estar pendiente para que lo de todo de sí en los entrenamientos", dice Jin, quien el año pasado llevó a su pupila a Australia durante cerca de dos meses para que fuera preparada por el adiestrador de Schipper, Ken Wood.

Consciente de que no había grandes esperanzas puestas sobre su cabeza, de que las apuestas no le favorecían, Liu empezó su primera odisea olímpica libre de presiones.

"Estaba completamente relajada, nadando a mi ritmo", revela. De hecho, nadar junto a su compañera de entrenamientos le facilitó aún más las cosas.

"Competir lado a lado con Jiao Liuyang me produjo la sensación de que estaba practicando como de costumbre. Eso impidió que me sintiera nerviosa, y me ayudó a mejorar mi desempeño". comentó.

Jiao era tercera luego de saltar al agua, pero al final su determinación le permitió pararse en el segundo escalón del podio.

La joven felicitó a su compañera con un efusivo abrazo, y además se declaró satisfecha con el resultado. Sin embargo, su expresión denotaba cuaquier cosa menos alegría, y luego de la rueda de prensa se deshizo en un mar de lágrimas ante su entrenador.

Siendo la mejor en la modalidad durante los últimos tres años, a finales del año pasado Jiao experimentó un bajón y fue derrotada inesperadamente por Liu en las competencias de preparación para las Olimpíadas, en abril pasado.

Eso, no obstante, no la llevó a dudar de sus capacidades.

"Durante varios meses ha estado entrenando en la altura con el único objetivo de lograr algo especial en los Juegos Olímpicos. Creo que siempre tendrás oportunidades de ganar en la medida en que te atrevas a desearlo", dijo entonces.

Por su parte, Jin, el entrenador de la nueva campeona, no duda de que quien más gana con esta rivalidad es China. "Con dos nadadoras del mismo nivel compitiendo entre sí, podemos esperar más logros", vaticinó.(Xinhua)
14/08/2008

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