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La olimpiada contemporánea es un fenómeno cultural social contemporáneo constituido a nombre de “restauración de la olimpiada antigua”. La olimpiada contemporánea hereda el nombre de “Movimiento Olímpico”, hereda y desarrolla ciertas tradiciones y ceremonias y asimila la flor y nata ideológica tradicional. No obstante, la olimpiada contemporánea no es, después de todo, una reproducción de la olimpiada antigua, sino un producto cultural adaptado al desarrollo social contemporáneo. Por ejemplo, la olimpiada antigua era un evento competitivo y ritual nacional; en cambio, la olimpiada contemporánea, abierta a todos los países, regiones, razas, nacionalidades y sexos, se realiza por turno en diferentes partes del mundo y es un grandioso evento deportivo que reúne a toda la humanidad. La integración del carácter internacional y el nacional es una importante característica de la olimpiada contemporánea.
En la ceremonia inaugural de la Olimpiada de Seúl 1988, la canción temática “Cogidos de la mano” conmovió a todos los espectadores y, acto seguido, estuvo de moda en el mundo entero. El entonces presidente del Comité Olímpico Internacional, Juan Antonio Samaranch, consideró que fue la más exitosa canción temática olímpica e incluso pensaba definirla como himno eterno de los Juegos Olímpicos. La propia creación de esta canción tenía un carácter internacional, pues el autor de las letras fue un norteamericano; el compositor, italiano; y el cantante, surcoreano. Con respecto a las representaciones artísticas en la ceremonia de inauguración, estaban nutridas de características nacionales surcoreanas; tanto los vestidos como el contenido tenían claros “rasgos distintivos surcoreanos”, de modo que llegaron a ser una excelente exhibición cultural del país anfitrión. Recuerdo que en aquel entonces este autor habló con una inglesa preguntándole por la impresión que tenía de la ceremonia inaugural, ella me dijo que se trataba de lo más conmovedor de la Olimpiada, que era nacional y también internacional y, lo que fue más importante, el rostro de todas las personas llevaba una sonrisa.
La Olimpiada de Atlanta 1996 coincidió con el centenario de los Juegos Olímpicos. El diseñador del acto inaugural integró la cultura folklórica del sur de Estados Unidos con el centenario de la Olimpiada. Estados Unidos es un país con ciencia y tecnología desarrolladas, de modo que en la ceremonia de inauguración hubo no pocas representaciones extrañas de ficción científica. Además, en las representaciones artísticas en el acto inaugural es extendía por todas partes el “estilo norteamericano” libre y a gusto. Todo esto exhibió plenamente el típico estilo cultural norteamericano.
Hablando por su esencia, la Olimpiada es un grandioso evento deportivo mundial, una actividad de carácter internacional. Como la Olimpiada se organiza por turno en diversas partes del mundo, se convierte también en una exposición de la cultura nacional del país anfitrión. En cierto sentido, la Olimpiada llega a ser un gran escenario para la comprensión e interacción cultural, un gran auditorio de diálogo entre las civilizaciones, y una gran reunión de comprensión mutua y de aumento de la amistad y unidad entre los pueblos de los diversos países.
Los valores de la paz, amistad y progreso que sostiene la Olimpiada son reconocidos por todo el mundo. Las reglas imparciales propias de los deportes son respetadas por todos los deportistas. Estos dos factores hacen que la Olimpiada adquiera la milagrosa fuerza de confluencia y condensación. Aquí las culturas no son conflictivas sino apreciables unas para otras. Aquí las competencias no tienen olor de sangre, lo importante es la participación y los héroes se aprecian uno a otro. La integración del carácter internacional y del nacional en la Olimpiada contemporánea presagia tal vez el futuro camino de la Gran Armonía de la humanidad. (Pueblo en Línea) 29/07/2008
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