Argentina procurará obtener en Alemania su tercera Copa del Mundo y sepultar el fracaso de Corea del Sur-Japón 2002, certamen al que llegó como el gran favorito y terminó eliminado en la primera ronda.
El contexto de hoy es distinto, porque si bien el conjunto albiceleste es candidato, Brasil le saca en ese terreno varios cuerpos de ventaja.
El entrenador José Pekerman incluyó en el plantel a la mayoría de los 23 futbolistas que debían estar en la máxima cita ecuménica, sin que se produjeran mayores polémicas, excepto la del arquero Germán Lux, del River Plate.
Las posibilidades de Argentina son una incógnita, porque a pesar de que nadie desconoce las virtudes de sus jugadores, éstos pocas veces pudieron plasmar esas condiciones en el campo de juego como para avizorar un lugar entre los cuatro semifinalistas.
Al igual que para el mundial pasado, el representativo nacional accedió sin sobresaltos al certamen mediante un paso arrollador en las eliminatorias sudamericanas, cuyo puesto de vanguardia perdió recientemente en la última fecha a manos de Brasil.
La sorpresiva partida del entrenador Marcelo Bielsa, en septiembre de 2004, le abrió las puertas a José Pekerman.
En su gestión, hubo momentos muy buenos, como los primeros 30 minutos ante Brasil, en Buenos Aires, en los que se colocó 3-0 y se olvidó de que enfrente estaban Ronaldinho, Adriano, Kaká, Robinho y Roberto Carlos, nada menos.
Sin embargo, la goleada 1-4 que le propinaron los pentacampeones en la final de la Copa Confederaciones de Alemania 2005 lo volvió de bruces a la realidad.
El ciclo Pekerman se ha caracterizado por la irregularidad, aunque si una virtud distingue al entrenador es tener la mirada constante en el arco de enfrente.
Como muestra, basta señalar que Argentina será uno de los pocos equipos que tendrá seis delanteros netos en su plantel en la Copa del Mundo.
Juan Román Riquelme, Pablo Aimar, Lionel Messi, Carlos Tevez, Hernán Crespo, Julio Cruz y Javier Saviola integran un plantel que no requiere de mayores cartas de presentación, porque el mundo los ha visto triunfar.
En Argentina 1978 y México 1986, el seleccionado albiceleste gritó campeón, el mismo alarido que le quedó atragantado en las finales de Uruguay 1930 e Italia 1990.
El tricampeonato es posible si Brasil lo permite.(xinhua)
06/06/2006