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Ancianos de 101 años de edad comparten más de 75 años de vida matrimonial

Actualizado a las 31/05/2012 - 16:46
31/05/2012(Pueblo en Línea)- Zao Zi Dong es un pueblo natural ubicado en una sierra remota en la que hoy en día aún no hay ninguna carretera. Situadas en las arrugas en el medio de la montaña, se ven más de 20 casas antiguas hechas de barro y tejas. A la entrada del pueblo, en una casa hakka de más cien años, vive la pareja mayor del poblado: Lai Quanli y su esposa He Nuoying, ambos de 101 años de edad.
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Ancianos de 101 años de edad comparten más de 75 años de vida matrimonial

31/05/2012(Pueblo en Línea)- Zao Zi Dong es un pueblo natural ubicado en una sierra remota en la que hoy en día aún no hay ninguna carretera. Situadas en las arrugas en el medio de la montaña, se ven más de 20 casas antiguas hechas de barro y tejas. A la entrada del pueblo, en una casa hakka de más cien años, vive la pareja mayor del poblado: Lai Quanli y su esposa He Nuoying, ambos de 101 años de edad.

Al mediodía, a la hora de almorzar, luego de limpiar los cuencos y calentar rápidamente la comida en la cocina, un viejo muy delgado, con pelo corto y gris, trajo los platos al salón para darle de comer a su esposa He Nuoying, que estaba sentada en una silla de bambú debido a que no es capaz de moverse libremente.

La esposa parece por lo menos 20 años mayor que su marido, y parece ser su madre. El hijo de Lai Quanli, Lai Zeliang (61), mostró el registro de residencia de sus padres autorizado por el buró de seguridad público local en el que se ven con claridad las fechas de nacimiento de ambos ancianos: Lai Quanli el 24 de mayo de 1911, y He Nuoying, el 11 de abril de 1911. Es decir, tienen la misma edad, y en realidad la esposa es un mes mayor que su marido.

Según Lai Zeliang, su madre viene de un poblado cercano y hace 75 años se casó con su padre y luego nació él que es el único hijo. Después de casarse él mismo, sólo tuvo dos hijos, de los cuales la hija está casada y el hijo se marchó a Shenzhen para trabajar después de contraer matrimonio y ser padre. Ahora, su nuera también permanece en Shenzhen para cuidar de sus nietos, por lo que quedan en casa sólo él y su esposa junto con los dos ancianos. La vivienda centenaria heredada de sus antepasados está dividida en dos partes. Lai Zeliang y su esposa viven en el exterior y sus padres, en el interior. Cada mañana, luego de preparar y llevar la comida a la cocina, sale a trabajar en el campo. Cuando sienten hambre, lo único que necesitan hacer sus padres es calentar los platos.

Los dos ancianos tienen problemas de audición, por lo que tienen dificultades de comunicarse con la gente. Durante la entrevista de más de una hora, no hablaron ni una palabra y se comunicaron entre ellos a través de miradas. Después del almuerzo, Lai Quanli llamó a su hijo y juntos ayudaron a He Ruying a tomar una siesta en una cama muy antigua. Luego el anciano salió a la entrada de su casa, tomó asiento en un pedestal de piedra y permaneció contemplando las montañas por largo tiempo.

El poblado donde viven es famoso por la longevidad de la gente. Sin embargo, cónyuges de más de cien años de edad son muy raros. De modo que el departamento local de asuntos civiles les ha concedido el privilegio de ser cuidados especialmente, con el fin de que continúen viviendo con salud.

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